Crónicas über berlin

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  • Publicado : 20 de octubre de 2010
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Llegamos ayer. El aire estival nos dio la bienvenida con un caluroso abrazo al bajar del avión. Bajamos como una montaña de ropa de invierno en la mano. Mi suegro nos buscó en el aeropuerto para dejarnos el auto pero huyó antes de que lográramos invitarlo a almorzar. (Es buena persona, pero sus pocas emociones se expresan de manera fugaz: cuando voy a darle un beso él ya sacó la cara y mequedo besando el aire; cuando mi mano va a dar el apretón él ya quitó la suya y quedo con la mano extendida como pidiendo limosna. Mi suegro es un fast-emotion guy.
En el trayecto Madrid Berlin hubo un incidente muy europeo. Delante de nosotros había una pareja de niños negros, muy simpáticos, ella de cinco y él de no más de ocho. Viajaban solos, con un cartelón colgado del cuello. La azafataubicó entre ellos a otro niño de catorce, que viajaba con sus padres. Ante nuestro pedido de que no separara a los hermanitos y de mala gana, la azafata sacó al chico blanco de en medio y lo sentó al lado. En el aire flotaba un olor a sobaco impresionante. Lo primero que pensé es “algún gallego o algún alemán no se bañó esta mañana”. Parece que la azafata de Iberia, entre otros, pensó otra cosa porqueal rato y vino y le dijo al adolescente blanco: “Shielo, si te molesta estar aquí sentado, te puedo buscar otro shitio”.
Bienvenidos a Europa, la pura.

Miércoles 2/7

Camino a Zhelendorf, el barrio-bosque donde nació mi compañero, observamos los edificios a los costados de la autopista. Los berlineses hacen de sus balcones de 2 x 3 un pequeño lugar de veraneo donde se concentran los íconosdel verano: reposera de madera y mesita, sombrilla ladeada, casita para ver comer a los pájaros. Y las flores, chorros de colores en el verano de Balconlandia.

Vamos a la Krumme Lanke (el Lago Largo-Torcido) de Zhelendorf. Hay 34 grados. Unos hacen picnic, los niños juegan en la arena, dos jóvenes dan el toque turco fumando esas simpáticas pipas de agua que están de moda acá. A esta hora, lapequeña explanada de arena de la Krumme Lanke parece la playa de Pocitos o un retazo de Mar del Plata. Excepto por una pareja de ancianos, quienes, muy meticulosamente se sacan toda la ropa, la doblan sobre la loneta y se sumergen a nadar, desnudos y ágiles como dos delfines.

Tip del Primer Mundo: no solo hay varias empresas telefónicas en Europa, sino que la segmentación de precios para lasllamadas se calcula por bandas horarias. Al número de teléfono se antecede uno u otro prefijo y así la llamada de computa para una u otra empresa. El tema es que, llamás a alguien en Berliny, antes de saludarte, te grita: “Qué hora es? Colgá colgá! Que tengo una tarifa más barata para esta hora!”.

Jueves 3/7

Desayuno con trucha ahumada, salame italiano, jugo de tomate, café expresso y pancaliente… Ah, Berlín.
Me hago un mate con Canarias, después, para digerir todo y para evitar el síndrome de abstinencia rioplatense.
Anoche, con B&B (B ella y B él), los amigos que nos alojan, recordamos la época en la que nos conocimos. Hace casi quince años, en Buenos Aires. Los alemanes llegaron de visita con sus mochilas gigantescas y sus ganas de devorarse la ciudad. Y se quedaron a vivir ennuestros corazones. Recuerdo que llegué a pedir días en el trabajo para disfrutar de esas visitas. Nos quedábamos hablando hasta la madrugada. Empezábamos y terminábamos en la misma noche una botella de ginebra. Cantábamos Silvio y Pablo como condenados y respetábamos a aquel que en una guitarreada frecía una versión punteada de Ojalá. Ellos de chinelas canadienses, nosotros de alpargatas; ellos decolores, nosotros de gris; ellos nudistas por el living, nosotros pacatos. Los alemanes eran guapísimos y más de una vez en aquellos años, nos ocupamos de “defenderlos” de las garras de alguna chiruza enamoradiza. Los alemanes eran nuestros solamente. Amigos del alma.
Fue mi amiga G. quien nos presentó con B-él. B. se alojaba en su casa y G. le dijo: “Ahora va a venir Vesna, está muy...
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