Cristo vive¡¡¡

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 15 (3676 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 3 de septiembre de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
Mr. Foster se quedó en la Sala de Decantación. El D.I.C. y sus alumnos entraron en elascensor más próximo, que los condujo a la quinta planta.Guardería infantil. Sala de Condicionamiento Neo-Pavloviano,anunciaba el rótulo dela entrada.El director abrió una puerta. Entraron en una vasta estancia vacía, muy brillante ysoleada, porque toda la pared orientada hacia el Sur era un cristal de parte aparte.Media docena de enfermeras, con pantalones y chaqueta de uniforme, de viscosilla blanca, los cabellos asépticamente ocultos bajo cofias blancas, se hallaban atareadasdisponiendo jarrones con rosas en una larga hilera, en el suelo. Grandes jarrones llenosde flores. Millares de pétalos, suaves y sedosos como las mejillas de innumerablesquerubes, pero de querubes, bajo aquella luz brillante, noexclusivamente rosados yarios, sino también luminosamente chinos y también mejicanos y hasta apopléticos afuerza de soplar en celestiales trompetas, o pálidos como la muerte, pálidos con la blancura póstuma del mármol.Cuando el D.I.C. entró, las enfermeras se cuadraron rígidamente.-Coloquen los libros -ordenó el director.En silencio, las enfermeras obedecieron la orden. Entre los jarrones de rosas,los librosfueron debidamente dispuestos: una hilera de libros infantiles se abrieroninvitadoramente mostrando alguna imagen alegremente coloreada de animales, peces o pájaros.-Y ahora traigan a los niños.Las enfermeras se apresuraron a salir de la sala y volvieron al cabo de uno o dosminutos; cada una de ellas empujaba una especie de carrito de té muy alto, con cuatroestantes de tela metálica, encada uno de los cuales había un crío de ocho meses. Todoseran exactamente iguales (un grupo Bokanovsky, evidentemente) y todos vestían decolor caqui, porque pertenecían a la casta Delta.-Pónganlos en el suelo.Los carritos fueron descargados.-Y ahora sitúenlos de modo que puedan ver las flores v los libros.Los chiquillos inmediatamente guardaron silencio, y empezaron a arrastrarse haciaaquellasmasas de colores vivos, aquellas formas alegres y brillantes que aparecían enlas páginas blancas. Cuando ya se acercaban, el sol palideció un momento, eclipsándose

19tras una nube. Las rosas llamearon, como a impulsos de una pasión interior; un nuevo y profundo significado pareció brotar de las brillantes páginas de los libros. De las filas decríos que gateaban llegaron pequeños chillidos deexcitación, gorjeos y ronroneos de placer.El director se frotó las manos.-¡Estupendo! -exclamó-. Ni hecho a propósito.Los más rápidos ya habían alcanzado su meta. Sus manecitas se tendían, inseguras, palpaban, agarraban, deshojaban las rosas transfiguradas, arrugaban las páginasiluminadas de los libros. El director esperó verles a todos alegremente atareados.Entonces dijo:-Fíjense bien.La enfermerajefe, que estaba de pie junto a un cuadro de mandos, al otro extremo de lasala, bajó una pequeña palanca. Se produjo una violenta explosión. Cada vez másaguda, empezó a sonar una sirena. Timbres de alarma se dispararon, locamente.Los chiquillos se sobresaltaron y rompieron en chillidos; sus rostros aparecíanconvulsos de terror.-Y ahora -gritó el director (porque el estruendo era ensordecedor)-,ahora pasaremos areforzar la lección con un pequeño shock eléctrico.Volvió a hacer una señal con la mano, y la enfermera jefe pulsó otra palanca. Loschillidos de los pequeños cambiaron súbitamente de tono. Había algo desesperado, algocasi demencial, en los gritos agudos, espasmódicos, que brotaban de sus labios. Suscuerpecitos se retorcían y cobraban rigidez; sus miembros se agitabanbruscamente,como obedeciendo a los tirones de alambres invisibles.-Podemos electrificar toda esta zona del suelo -gritó el director, como explicación-. Peroya basta.E hizo otra señal a la enfermera.Las explosiones cesaron, los timbres enmudecieron, y el chillido de la sirena fue bajando de tono hasta reducirse al silencio. Los cuerpecillos rígidos y retorcidos serelajaron, y lo que había sido el sollozo y el...
tracking img