Cromwell

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1) Cayetano Mas Galvañ, “Cromwell: Una falsificación radical”

En José Uroz (Ed.), “Historia y Cine”, Universidad de Alicante, 1999

Al iniciar mi comentario sobre Cromwell, quiero advertir que voy a centrarme en los contenidos históricos e ideológicos de la película, de modo que limitaré al máximo los juicios respecto de las virtudes estéticas, o –más específicamente– sobre losaspectos cinematográficos de la obra. No tengo otro interés en ello que el de ahorrar al lector expresiones seguramente poco fundadas, aunque avanzo que, como producto dramático, la película alcanza sin duda cotas muy dignas.
Sin embargo, debo avanzar también –ya que de esto debo ocuparme– que el juicio que podemos formar sobre su valor histórico no puede ser más desfavorable. Pues pretendiendo entodo momento presentarse como una biografía fiel del verdadero personaje histórico (los anales cinematográficos registran otro Oliver Cromwell, de 1911, debido a Theo Frenkel), es tal el cúmulo de falsificaciones que se cometen, que el resultado, desde el punto de vista del historiador, se hace poco menos que catastrófico: el público no informado sale engañado, tras haber sido sumergido en unverdadero baño ideológico; y el historiador, o quien conozca medianamente la época, se ve situado a caballo entre la decepción y la estafa.
Ciertamente, ante el tremendo poder de una sola imagen cinematográfica, a los historiadores puede que no nos quede otro remedio que adoptar una actitud resignada, aceptando vernos sometidos a una suerte de versión moderna de un problema antiguo; quizá,como Sísifo, nos encontremos eternamente condenados a cargar con la pesada piedra de nuestros trabajos por las abruptas pendientes del Hades para, repentinamente, vernos privados del resultado de nuestra labor y obligados a volver a comenzar. Pero en todo caso, la cuestión de fondo que se plantea en estas traslaciones cinematográficas es sólo una variante de una pregunta que siempre ha determinadolas relaciones entre la historia y la ideología: ¿en qué medida es lícito falsear la historia? Pues las mistificaciones y los falseamientos, aun los aparentemente más inocentes (como pudieran ser los derivados de las exigencias narrativas propias de una película, que además debe ser comercialmente rentable), nunca lo son. ¿Podemos, pues, falsear hechos concretos si con ello contamos una verdad decarácter más general? Si respondemos afirmativamente, estaremos prestando nuestra aquiescencia a los mismos planteamientos que hicieron buena la doctrina del dolo pío durante el barroco, y –yendo aún más allá–, a la Antigua doctrina aristotélica en virtud de la cual la historia se ocupa de lo contingente y particular, y por lo tanto no puede remontarse a formular verdades universales. Estaremos, endefinitiva, privando a la historia de su carácter fundamental como disciplina y abriendo la puerta a la entrada de planteamientos ajenos, y en concreto, a la penetración de formulaciones ideológicas de toda laya.
La película que comentamos es un perfecto ejemplo, en lo que hace a su argumento histórico, con el que ilustrar estas cuestiones. Cromwell (Richard Harris), aparece en ellatransmutado en héroe (cinematográfico), y por tanto responde esencialmente a las características y fases (aparición, superación de pruebas y triunfo final) que exige tal perfil, con el resultado último de su mitificación como encarnación tanto de la revolución justa como del carácter inglés. No es, por otro lado, una biografía completa, sino que significativamente queda limitada al periodo comprendidoentre el desencadenamiento de la revolución de 1640, y el ajusticiamiento del rey Carlos I Estuardo (tan magníficamente encarnado por un Alec Guinness que da a Harris amplias lecciones interpretativas). De entrada, pues, se plantea el inevitable problema del papel de los individuos en la historia, en su particular version de conductores, y hasta creadores, de revoluciones. Por supuesto, la balanza...
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