Cronica

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 5 (1133 palabras )
  • Descarga(s) : 9
  • Publicado : 20 de junio de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
El capítulo de San Antonio
Se suponía ese ansiado y ansioso viernes (calificación de la jornada) que el ex-presidente más polémico que jamás haya conocido este país (opinión) llegaría a las nueve de la mañana, en un vuelo privado que lo dejaría en el aeropuerto de San Antonio del Táchira (información). Efectivamente, a ese terminal aéreo arribó, pero no a la hora prevista, y fue allí cuandoempezó el calvario de quienes se proponían cubrir para los medios el suceso (interpretación que se justificará con la narración que vendrá a continuación).
El rubiense, quiérase o no, tiene un poder de convocatoria que difícilmente puede ser comparado con el que pueda poseer cualquier otro político venezolano (interpretación justificada con lo que viene a continuación). Empezando por el que ejercesobre los medios de comunicación, cuyos periodistas se encontraban apostados en el mencionado aeropuerto desde muy temprano en la mañana. Y siguiendo con el que se percibe en la gente, debido a las decenas y decenas de personas que acudieron al aeropuerto para verlo llegar. Pues bien, el ex-presidente llegó alrededor de las 11 de la mañana, y una vez superado el tumulto acumulado en la escalera dela avioneta que lo trajo, pasó directamente a las afueras del aeropuerto, dejando con los crespos hechos a los periodistas que lo esperaban para la rueda de prensa. Los pobres, tan hambrientos de comida y de noticias, tendrían que esperar un rato más.
Con el recién liberado ex-mandatario que cometió esa “maldita malversación” –según lo había dictaminado la Corte Suprema de Justicia unos mesesatrás—(mención de antecedentes) estaban algunas personalidades bastante conocidas, como por ejemplo, un ex-gobernador del Táchira, un antiguo ministro del Ambiente y un respetado dirigente político merideño (información). Todos estos fieles seguidores del destituido Presidente tuvieron que pagar el precio de esa lealtad, al atenerse a las medidas que decidió adoptar el cogollo del partido al quepertenecían. Acuérdense muchachos, “guerra avisada no mata a soldado y si lo mata es por descuidado” (en esta parte, el cronista cuenta con el saber previo del lector, pues hace referencia a las expulsiones decididas por la dirigencia de Acción Democrática contra aquéllos que fueron leales a Carlos Andrés Pérez).
Una vez vivido su momento de gloria con la gente que fue a recibirlo, el hombre que sícamina tuvo la amabilidad (ironía) de conversar con los reporteros, y la esperada rueda de prensa se realizó. Es bueno destacar que quienes no conocían el fronterizo terminal aéreo esperaban un cómodo salón VIP que les proporcionara todas las facilidades para la sesión de preguntas y respuestas. Lástima, se decepcionaron al comprobar que la dichosa sesión estaba pautada en la estrecha cafeteríaaeroportuaria. Al menos el muchacho que hace café y los sandwichitos tuvo la oportunidad de ver de cerca de su paisano ex-presidente (ironía).
La aburrida reunión (opinión) con el antiguo Jefe de Estado estuvo amenizada por la banda de mesoneros (ironía) que dejaba caer cada 43,8 segundos una sarta de botellitas de agua mineral (hipérbole); lo cual no importaba mucho, puesto que el ex-presidente no leprestaba mucha atención y seguía hablando sin parar –que dicho sea de paso, es algo que hace con un esfuerzo sobrehumano (ironía). De todas maneras, los mesoneros se merecen un reconocimiento por los servicios prestados.
Otro detalle importante fue la irritación que estaban causando los camarógrafos a los asistentes en general. Expresiones como “dame un ladito, pana” o “siéntate vale que metapas la cámara” eran contestadas con frecuencia con un “no me quito chico, no me da la gana”. Y para colmo de males, la maraña de cables de cámaras y micrófonos le iba provocando un ataque de histeria a más de uno. Al finalizar, el polémico dirigente político se fue con toda su comitiva a su localidad natal.
Lo que vendría a ocurrir luego, en Rubio, merece un capítulo aparte.
(Esta crónica se...
tracking img