Cronicas marcianas

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CRONICAS MARCIANAS

Ray Bradbury

Ray Bradbury
Título original: Martians Chronicles Traducción: Francisco Abelenda © 1950 by Ray Bradbury © 1955 Ediciones Minotauro S.R.L. Humberto Iº 545 - Buenos Aires Edición digital: Biblioteca de Bizien R6 10/02

A mi mujer Marguerite con todo cariño

ÍNDICE El Verano del Cohete - Enero de 1999 (Rocket Summer, 1950) Ylla - Febrero de 1999 (Ylla,1950) Noche de Verano - Agosto de 1999 (The Summer Night, 1949) Los Hombres de la Tierra - Agosto de 1999 (The Earth Men, 1948) El Contribuyente - Marzo de 2000 (The Taxpayer, 1950) La Tercera Expedición - Abril de 2000 (The Third Expedition, 1948) Aunque Siga Brillando la Luna - Junio de 2001 (And the Moon be still as Bright, 1948) Los Colonizadores - Agosto de 2001 (The Settlers, 1950) La MañanaVerde - Diciembre de 2001 (The Green Morning, 1950)

EL VERANO DEL COHETE
Un minuto antes era invierno en Ohio; las puertas y las ventanas estaban cerradas, la escarcha empañaba los vidrios, el hielo adornaba los bordes de los techos, los niños esquiaban en las laderas; las mujeres, envueltas en abrigos de piel, caminaban torpemente por las calles heladas como grandes osos negros. Y de pronto,una larga ola de calor atravesó el puebllela deaire tórridto, comn

La señora K esperaba. Miraba el cielo azul de Marte, como si en cualquier momento pudiera encogerse, contraerse, y arrojar sobre la arena algo resplandeciente y maravilloso. Nada ocurría. Cansada de esperar, avanzó entre las húmedas columnas. Una lluvia suave brotaba de los acanalados capiteles, caía suavemente sobre ella yrefrescaba el aire abrasador. En estos días calurosos, pasear entre las columnas era como pasear por un arroyo. Unos frescos hilos de agua brillaban sobre los pisos de la casa. A lo lejos oía a su marido que tocaba el libro, incesantemente, sin que los dedos se le cansaran jamás de las antiguas canciones. Y deseó en silencio que él volviera a abrazarla y a tocarla, como a una arpa pequeña, pasandotanto tiempo junto a ella como el que ahora dedicaba a sus increíbles libros. Pero no. Meneó la cabeza y se encogió imperceptiblemente de hombros. Los párpados se le cerraron suavemente sobre los ojos amarillos. El matrimonio nos avejenta, nos hace rutinarios, pensó. Se dejó caer en una silla, que se curvó para recibirla, y cerró fuerte y nerviosamente los ojos. Y tuvo el sueño. Los dedos morenostemblaron y se alzaron, crispándose en el aire. Un momento después se incorporó, sobresaltada, en su silla. Mi cevivamente a su alrededor, como si esperara ver a alguien, y pareció decepcionada. No había nadie entre las columnas. El señor K apareció en una puerta triangular - ¿Llamaste? - preguntó, irritado. - No - dijo la señora K. - Creí oírte gritar. - ¿Grité? Descansaba y tuve un sueño. -¿Descansabas a esta hora? No es tu costumbre. La señora K seguía sentada, inmóvil, como si el sueño, le hubiese golpeado el rostro. - Un sueño extraño, muy extraño - murmuró. - Ah. Evidentemente, el señor K quería volver a su libro. - Soñé con un hombre - dijo su mujer - ¿Con un hombre? - Un hombre alto, de un metro ochenta de estatura - Qué absurdo. Un gigante, un gigante deforme.

La señora Ktarareó otra vez aquella canción extraña. El señor K se incorporó bruscamente y salió irritado de la habitación. Más tarde, solo, el señor K terminó de cenar. Se levantó de la mesa, se desperezó, miró a su mujer y dijo bostezando: - Tomemos los pájaros de fuego y vayamos a entretenernos a la ciudad. - ¿Hablas seriamente? - le preguntó su mujer -. ¿Te sientes bien? - ¿Por qué te sorprendes? - No vamosa ninguna parte desde hace seis meses. - Creo que es una buena idea. - De pronto eres muy atento. - No digas esas cosas - replicó el señor K disgustado -. ¿Quieres ir o no? La señora K miró el pálido desierto; las mellizas lunas blancas subían en la noche; el agua fresca y silenciosa le corría alrededor de los pies. Se estremeció levemente. Quería quedarse sentada, en silencio, sin moverse,...
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