Cuanta tierra necesita un hombre

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 5 (1088 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 2 de marzo de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
hLev Tolstói
neCesita un hombre?

¿Cuánta tierra

Ilustraciones de

Elena Odriozola
Traducción de

Víctor Gallego

Nørdicalibros
2011

Una hermana mayor fue al campo a visitar a
su hermana menor. La mayor vivía en la ciudad y estaba casada con un comerciante; la menor, mujer de un campesino, residía en la aldea. Las hermanas bebieron té y charlaron. La mayor empezó a alabar lasventajas de vivir en la ciudad, comentando qué espaciosa y limpia era su casa, qué bien vestidos iban, qué elegantes prendas lucían sus hijos, cuántas cosas buenas comían y bebían, cómo iba en carroza, acudía al teatro e iba de paseo. La menor, sintiéndose ofendida, empezó a menospreciar la vida de los comerciantes y a ponderar la de los campesinos. —No cambiaría mi vida por la tuya —dijo—. Serátodo lo gris que quieras, pero no sabemos lo que es el miedo. Es verdad que vuestro estilo de vida es más refinado, pero no es menos cier9

to que, aunque algunas veces obtenéis grandes ganancias, al día siguiente podéis perderlo todo. Recuerda lo que dice el proverbio: «La ganancia es hermana de la pérdida». A menudo sucede que hoy eres rico y mañana estás mendigando un pedazo de pan. Encambio, la vida del campesino es más segura: modesta, pero larga; nunca seremos ricos, pero siempre tendremos qué comer. Entonces la mayor dijo: —¡Ya! ¡En compañía de cerdos y terneros! ¡Sin ninguna elegancia ni modales! Por mucho que se afane tu marido, viviréis entre estiércol y entre estiércol moriréis; y la misma suerte conocerán vuestros hijos. —¡Qué se le va a hacer! —replicó la menor—. Nuestraslabores lo exigen. Pero en cambio nuestra posición es más firme; no tenemos que inclinarnos ante nadie y a nadie tememos. Vosotros, en la ciudad, vivís rodeados de toda clase de tentaciones; hoy todo va bien, pero mañana el demonio puede tentar a tu marido con las cartas, el vino o una hermosa mujer. Y todo se convertirá en polvo. ¿Acaso no sucede así a menudo?
10

11

12

Pajom, eldueño de la casa, estaba tumbado en lo alto de la estufa y escuchaba lo que decían las mujeres. —Es la pura verdad —exclamó—. Ocupados desde pequeños en cultivar a nuestra madre tierra, no tenemos tiempo de pensar siquiera en tonterías. ¡La única pena es que disponemos de poca tierra! ¡Si tuviera toda la que quisiera, no tendría miedo de nadie, ni siquiera del diablo! Las mujeres acabaron de beber elté, charlaron un rato de vestidos, recogieron la vajilla y se fueron a la cama. El diablo se había sentado detrás de la estufa y lo había escuchado todo. Se había alegrado mucho de que la mujer del campesino hubiera inducido a su marido a alabarse: se había jactado de que, si tuviese mucha tierra, no temería ni siquiera al diablo. «De acuerdo —pensó el diablo—. Haremos una apuesta tú y yo: te darémucha tierra y gracias a ella te tendré en mi poder.»

13

II Cerca de la aldea vivía una pequeña propietaria, dueña de una hacienda de ciento veinte desiatinas. Antes siempre había vivido en paz con los mujiks, sin perjudicarlos en modo alguno. Pero un día contrató como administrador a un soldado retirado, que empezó a abrumarlos con multas. Por muy atento que estuviera Pajom, tan pronto uncaballo se metía en un campo de avena como una vaca se colaba en el huerto o las terneras entraban en los prados; y cada vez recibía una multa. Pajom pagaba y luego, en casa, insultaba y pegaba a los suyos. Aquel verano tuvo tantos quebraderos de cabeza por culpa de ese administrador que se alegró cuando llegó el momento de encerrar el ganado en los establos; aunque le molestaba tener queprocurarse forraje, al menos estaría libre de temores. Durante el invierno corrió la especie de que la señora quería vender la tierra y ya estaba en tratos con el posadero del camino real. Los campesinos recibieron la noticia con no poca
15

inquietud. «Si el posadero se queda con la tierra —pensaban— nos acribillará a multas; estaremos aún peor que con la señora. No podemos vivir sin esa tierra;...
tracking img