Cuento de blas

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VIETNAM Y AMORES

Les diré que, de la provincia, me fui instalar a la capital de México. El motivo: un puesto de burócrata dentro del aparato gubernamental. De la capital solo conocía el centro histórico de entrada por salida. Por esas fechas yo contaba con 22 años de edad, recién desempacado de la carrera de filosofía. En el almanaque se hacia notar la mitad de la década de los años 70. M ecoloque en una pensión en la calle Amores y Romero de Terreros en la colonia del valle, en el quito piso. Para conseguir el empleo e instalarme y vestirme como un licenciado se endrogo mi madre aquí y allá. De paso, apunten, la oficina se ubicaba en Humboldt junto a la Alameda Central. El trabajo lo obtuve por la recomendación de un amigo. Bueno, ahí en si mis actividades no eran nada difíciles,solo consistían en engrapar, sellar, ligar, etcétera, algunas formas: trabajo que un niño podría desempeñar fácilmente. Pasarían unos 30 días de mi labor cuando, al medio día de un viernes en el mes de mayo, uno de mis jefes me pidió un favor diciéndome:”lleva este oficio a esta dirección, ahí la oficina se cierra a las tres de la tarde y ahora son las 12:45”. Esta función no me correspondía, peroacepte con agrado.”La dirección esta indicada en el sobre: Avenida Barranca del Muerto…”me aliste y fuera del edificio pregunte en el primer puesto de periódicos y solo me dijeron “al sur”.Despues tome un taxi con la idea de llegar a tiempo y con precisión; el metro me había ahorrado tiempo. Ya a abordo, le indique la dirección al chofer, el cual de inmediato me respondió diciéndome usted me vadiciendo por donde, por lo cual yo solté una carcajada. El me miro por el retrovisor y empezó excusándose en estos términos “vera, el carro lo acabo de agarrar y en realidad vengo de la Republica Argentina, mejor dicho de la guerra de Vietnam”. Fuimos preguntando en las bocacalles, el por la ventanilla izquierda y yo por la derecha. Me desanudé la corbata, pues la radio mencionaba una temperatura de28 grados. Unos minutos después llegue y me percate que estaba en la dirección correcta, aunque con media hora de anticipación. Antes de despedirme le di mi teléfono y le dije que yo era de Oaxaca y para mi me dije “es un buen tipo”. Me anote el lugar donde comúnmente hacia sitio: Xola, la Glorieta.
Pasarían dos meses en los cuales yo no lo busque ni el me llamo; pero una tarde de lluvia, cuandome atajaban bajo una marquesina en avenida Cuauhtemoc, oí que me nombraban “Anuar, Anuar”, desde el interior de un taxi. Luego conocí a Josué, mas que nada por su gorrita de estambre, me dijo, “sube te llevo”, la invitación me cayo de perlas, luego me dijo vengo con una llanta baja y no traigo auxiliar, así que mientras la arreglan vamos a quemar tiempo, y sin mas nos metimos al café Habana, yentre sorbo y sorbo, lo fui bombardeando con mis preguntas.”Mira maestro, la tocada es así, mi jefa es del DF y mi jefe gabacho. El vino a la capital y aquí se ligaron y aquí nací. Ella trabajaba en un restaurante, el como agente de ventas para una compañía de su tierra. Pasarían once años cuando lo reubicaron en su compañía en Estados Unidos. Así, la jefa tuvo que jalar con el jefe y yo de pilón.Allá termine mi preparatoria, luego me dedique a trabajar en una empresa donde se compactaba chatarra. Estando así la onda me matrimonie; y estaba mi ruda embarazada cuando, una mañana hasta la chamba llegaron sin tanto cuento dos personas de la migra, los cuales me dijeron si me consideraba mexicano o gabo. Les dije que gabacho, tomaron todos mis datos y días después me llamaron a una oficina. Ahíme dijeron que tomaría un curso de tres meses y al final de este me mandarían a la guerra de Vietnam, que tío Sam me necesitaba. A mis familiares les comunique mi determinación, la cual apoyaron, y en el sur Estados Unidos me entrenaron y al final del curso los jefes y, la vieja me fueron a despedir a un muelle de Florida. Ahí me dije, creo que todas las despedidas son tristes. En los días de...
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