Cuento El Cofre... Sueños

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  • Publicado: 12 de marzo de 2013
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El cofre

Era el ángel vestido de blanco, jugando con el pequeño Ula Ula de colores que colgaba en su frágil dedo índice (el mismo que peló el huevito que el gordo pícaro se comió). Era él, estaba sentado en un barco blanco con velas de múltiples colores y con un timón de cedro negro, el que muy hábilmente giraba al encontrarse cualquier gaviota extraviada de su bandada.

-¿Dóndeaterrizar?- Se preguntó después de varios años de navegar por el firmamento y de cruzar por miles y miles de arcos iris que nacen en los espesos bosques.

-¡Necesito entregar este cofre! lo he traído con el cuidado que se merece el tesoro más valioso. ¡Lo extraño!- Pensó; -Nunca he llevado otro igual. ¡Qué curiosidad! ¡Me encantaría abrirlo! Pero no, debo esperar la orden de entrega. Aun no sépara quién es.

Aquel ángel siguió su curso disfrutando del viento cálido y la brisa desprevenida que encontraba al paso la proa de su nave. De pronto, algo lo hizo detenerse. Parqueó en la nube más cercana, miró hacia atrás, y vio cómo un par de libélulas pretendían abrir el cofre.

-¡Ey!, retírense- Cogió su Ula Ula y lo lanzó. Ellas lo esquivaron, y continuaron con su ingenua intención.Él se paró, se dirigió donde ellas, y les preguntó:

-¿Qué buscan? - Las libélulas le contestaron: -¡abrirlo! ¿Acaso no te da curiosidad? Nosotras estamos aquí para complacerte. Ahí te quedó abierto.

Ellas se fueron batiendo sus alas con la misma fuerza y agilidad con la que cumplieron su misión. Él se quedó mirando el cofre, apoyo la cabeza en una de sus manos y, con asombro, la otraempezó a abrir el cofre, tan lento como la curiosidad se lo permitía

-¿Seda? ¿Por qué un rollito de seda tan custodiado?- Su corazón latía fuerte mientras su cabeza se preguntaba, -¿Quién enviaría las libélulas? ¿Quién escuchó mis pensamientos?

Cerró rápidamente el cofre. Se paró, miró a su alrededor, dio unos pasos, y se dirigió al timón de cedro negro. Lo giró colocando en marcha lanave. Por momentos giraba su cabeza hasta colocar la mirada de nuevo en el pequeño cofre. No se atrevía a detenerse, así sus impulsos le dijeran lo contrario; -debo continuar-. Se perdió nuevamente en sus fantasías con las que intencionalmente buscaba olvidar lo sucedido. Después de varias horas de camino escuchó unos cuantos sonidos que provenían del cofre. Se detuvo, esta vez decidido, como losgrandes guerreros que no se intimidan ante lo desconocido. Tomó su Ula Ula, el que daba seguridad a sus intenciones, abrió lentamente el cofre, y con el asombro reflejado en su piel, no pudo contener las lágrimas.

-¡Qué es esta hermosura! ¡Es la mariposa más bella que han visto mis ojos! Ella lo miró con ternura y suavidad, y le preguntó con cierto temor:
-¿Quién eres tú?
-lo mismo tepregunto, y… ¿Cómo te metiste en el cofre?- Él no se percató que a su lado estaba un pedacito de seda.

-¿Quién?- Contestó ella: -No sé.
-¿Cómo que no lo sabes?
-No. sólo sentí que alguien me estrechó en sus manos, caminó uno cuantos kilómetros, y cuando se detuvo, escuché una puerta que se abría.

-Y… ¿Qué pasó?- Preguntó el ángel, más asombrado que antes.
-Sentí que sus manos mecolocaban suavemente en un lugar.

-¿Y?- Preguntó el ángel interrumpiendo de nuevo el relato de la hermosa mariposita.

-Me dijo: tranquila, vas a estar bien. Vendrá un ángel que te cuidará hasta que llegues al lugar que he escogido para ti.

-¿Cuál es ese lugar?- Preguntó el ansioso ángel.
- No sé,-
-¿Cómo?
-Sí, no lo sé. La voz me dijo: Él te llevará al lugar que he escogido para ti.¿Tú me vas a llevar a ese lugar?

El ángel la miró con tal desconcierto que sólo se le cruzó una respuesta, con tal de no preocupar a la hermosa mariposita: -Si.
Y Ella, con una sonrisa le dijo: -¿Me ayudas a salir de aquí?
-Claro-. La tomó con delicadeza y le ayudó a sentarse en una silla.

-¿Para dónde vamos?- Le preguntó la pequeña mariposita mientras estiraba sus hermosas alas....
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