Cuento- luis e. rangel

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  • Publicado : 8 de noviembre de 2011
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Era una obscura noche como la de cualquier invierno en la capital del estado de México, en unas cuantas calles de una enorme librería llamada “el lumbral” vivía un joven llamado Luis.
Luis vivía solo en su departamento ubicado en el quinto piso de un edificio descuidado tras el anuncio tiritante que exhibía la entrada a un bar en el primer piso.
Ya habían pasado tres años desde que Luis nosalía de su edificio vivía solo de lo que sus amigos le obsequiaban cada vez que por él se preocupaban. El miedo a la desaprobación era uno de os mayores obstáculos que Luis tenia en su vida, era la causa de su depresión y razón por la cual no había pisado todo el exterior que lo rodeaba ya que quiso seguir su el sueño que había ido descubriendo desde pequeño que era estudiar la carrera de letras cosaque causo la desaprobación de sus padres quienes tenían una fructuosa empresa productora de todo tipo de accesorios de oro y plata y de la cual era el único heredero por ello tenía que apegarse a la idea de sus padres que era estudiar algo relacionado con la administración de empresas o algún otro ámbito empresarial o industria, no cosas insignificantes como estudiar letras. –Escribir libros note hará ganarte el pan—le decía su padre.
Sin embargo el a espaldas de su padre termino sus estudios en filosofía y huyo de casa cuando se enteraron los sus padres de la decisión que había tomado tal fue su enojo que le prohibieron regresar a casa y olvidarse que tenia padres.
Una noche recostado en su cama en la quien recordó todos esos sucesos sintió la necesidad de sentarse tras un pedazode papel y empezar a escribir, la rígida insistencia que tuvo en ese instante de deslizar la pluma sobre la hoja era semejante a la de beber agua algo que hacía por inercia por instinto sin una explicación racional.
A cada noche cuando le llegaba ese oleaje de recuerdos junto a su automático deseo lo invadía un sueño inevitable a causa de no saber sobre que escribir.
En un sueño en el cual sehallo solo frente a un estrado que media el triple de su tamaño, sin luz y con un ambiente escalofriante escucho la voz que se dirigía a él en un tono grave y le preguntaba.
-¿Quien eres tú?-
- No sé quien soy – respondió tembloroso el ajusticiado.
-¿Cual es tu fin? – pregunto una segunda voz.
-mm.. No tengo propósitos – dijo Luis.
--¿Por qué no has podido escribir nada en estos tres años?—-- no tengo idea alguna de que escribir – contesto Luis nostálgico.
La sala fulguraba envuelta en una cándida calma solo se escuchaba el cuchicheo de las voces las cuales dictaban un veredicto.
-- Bien Luis como no sabes acerca de que escribir te condenamos a vagar en algunas obras literarias preguntando a sus personajes como surgió su historia y que es lo necesario para comenzar aescribir—dicto la primera voz.
--Alguien se opone?—continuo.
Y con un tono sumiso inevitablemente las otras voces respondieron -- no –
El molesto ruido de el sonar de la bocina de un automóvil hizo pegar un brinco a Luis quien al sentirse un poco extraño no tan solo por el hecho de despertar apoyado sobre el escritorio de su cuarto frente a la única ventana sino porque de igual manera le llegaban a su menteimágenes de ese sueño loco.
En instantes con tan solo un abrir y cerrar de ojos tenia las rodillas sobre el escritorio, algo raro le había sucedido se sintió diminuto, el libro que tenía en sus manos al despertar era de tamaño un inmenso, vio que todo a su alrededor había crecido en segundos. Acercose a la esquina de el escritorio y atreves de el reflejo de un lapicero de plata, obsequio deun amigo, observo que era tan chico como el ancho de un libro, en ese instante se dio cuenta que nada había crecido solo él se hizo mas pequeño. Confundido Luis se sentó al filo del enorme mueble a tratar de encontrar una explicación y al divagar entre sus distintas hipótesis recordó aquel extraño sueño y en las palabras que le habían dictado las voces. Pensó que si su condena era encontrar...
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