Cuento

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  • Publicado : 19 de mayo de 2011
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La granja de Sebastián era una granja como todas las granjas; es decir, muy normal.
Pero un día todo cambió porque a Sebastián se le ocurrió tomar un ayudante.
La idea no era mala, ya que en lagranja había mucho trabajo y el pobre Sebastián se sentía un poco cansado.
El ayudante se llamaba Juanito; parecía muy bueno y trabajador; pero como siempre había vivido en la ciudad, era algo torpe apesar de su buena voluntad.
El día que llegó, Sebastián le recomendó que se fuera a dormir temprano porque en la granja había que levantarse a la madrugada, junto con el sol, cuando cantaba el gallo."¡Vaya despertador más raro!", pensó Juanito mientras iba en busca del gallo para po-nerlo sobre su mesa de luz.
Y eso no fue nada; lo peor fue cuando intentó darle cuerda... ¡tuvo que correrlo portodo el dormitorio porque el gallo no se dejaba retorcer la cola!
"Este debe ser un gallo automático, de ésos que tienen pilas", pensó por fin y, cansa-do, se acostó en su cama.
El pobre gallo, queno entendía lo que sucedía, se quedó dormido junto a Juanito y, como la cama era muy cómoda, los dos durmieron y durmieron hasta que el sol estuvo muy alto.
El problema fue que como el gallo nocantó, todos en la granja se quedaron dormi-dos.
El primero en despertarse fue el ternero y, como tenía mucha hambre, despertó a su mamá, la vaca, para que le diera la leche.
Después de alimentar a suhijito, mamá vaca esperó en vano que Sebastián le llevara su comida. Entonces, muy hambrienta, se metió en la cocina de la casa y se tomó todo el café que encontró.
Los cerdos, que ya se habíandespertado y también tenían hambre, vieron entrar a la vaca en la cocina y decidieron imitarla. Pero camino de la casa, pasaron por el gallinero y despertaron a las gallinas para invitarlas a desayunar conellos en la cocina de Sebastián.
Para entonces, ya no se podía decir que la granja de Sebastián fuera como todas las granjas... porque de normal no le quedaba nada.
Tanto alboroto en la cocina,...
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