Cuento

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  • Publicado : 2 de marzo de 2012
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Antes de saltar hizo una última señal. 
Descendió a través del espacio haciendo el cuerpo más ligero que una pluma, la mente vacía de pensamientos, la sangre detenida, los nervios abiertos dentro de los músculos como las costuras de un paracaídas. 
Sin ropa ni equipos, porque la materia de esas cosas no obedecía a su voluntad como la carne. 
Desnudo. 
Era fácil. Se inhibía de la fuerza degravedad y dejaba de ser su conductor. Apenas permitía que se hiciese sentir el peso de la piel, apretada en derredor como una coraza para protegerlo del frío. 
Al llegar a la superficie del agua, el cuerpo tomó por sí mismo la posición vertical y se orientó a tierra. 
Estaba salvado. 
La única herida que se había hecho al deshacerse rápidamente de la nave le sangraba, pero no ofrecía peligro,porque a él la sangre se le regeneraba al contacto del oxígeno y dentro de las venas. Era extraordinariamente alto y hermoso, y sus ojos de un color azul marino fulguraban con brillo metálico, y eran penetrantes como los rayos del sol del mediodía. 
Aún no tenía barba, porque hacía pocos días que se había afeitado. 
- Mi nave habrá caído en el océano - se dijo. 
Y echó a caminar por aquel mundodesconocido adonde no había intentado nunca venir y que por un accidente se convertía en su destino. 
Comenzó a andar en dirección a los árboles que se estremecían bajo la brisa que soplaba procedente del mar próximo. 
Pronto divisó a un grupo de nativos que se dirigía al río y vio cómo vestían. Oculto, logró oír parte de las conversaciones y puso a trabajar su voluntad para que el cerebrofuncionase a toda capacidad y le diese el significado de las palabras. 
Los siguió. Uno a uno fueron metiéndose en las aguas y se bañaron con alegría. 
- Debo acercarme. 
Fue hacia donde estaban y entró también en el agua. Uno que parecía dirigir el grupo se le aproximó e hizo una extraña reverencia. El abrió sus brazos, como era costumbre saludar en su planeta. 
- Bienvenido - dijo el otro. 
- Noentiendo nada - respondió el extranjero en su lengua. 
El que dirigía el grupo comprobó cuán alto era. 
- No eres como nosotros - dijo -. ¿De dónde vienes? 
El cerebro le trabajaba febrilmente; las palabras iban y venían por sus conductos nerviosos y se revolvían en una confrontación interminable. No sabía qué responder aún y sin embargo, sentía que las palabras últimas eran mucho más fáciles,casi las tenía en su repertorio. De pronto, sin saber cómo, dio la respuesta señalando el punto del océano espacial por donde habla llegado. 
Su cerebro, obediente, eficaz, bien alimentado, había encontrado el significado preciso de las primeras palabras. Comenzaba a formar su vocabulario y ahora tendría que aprender a utilizarlo. 
- De... 
Y su mano volvió a extenderse para señalar el lugar delcielo. El grupo lo contempló en silencio. Quizá no comprendían su respuesta. Quizá no podían imaginarla tan siquiera. Les pidió ropa prestada y se la dieron. Luego se sentó con ellos y conversaron. Ellos hablaban y él contestaba aún con monosílabos. Supo que había allí otros hombres que vestían de hierro y atravesaban a los nativos con sus lanzas.
«Debo permanecer vivo hasta que llegue mi grupode rescate», se dijo y fue a refugiarse en el desierto, donde podría soportar hasta seis meses sin comer ni beber, gracias a la energía de reserva que tenía acumulada. 
El desierto era silencioso y aburrido. Casi como el espacio interplanetario; mirar las dunas era igual que contemplar los caprichosos diseños de las constelaciones. Durante la noche, cuando las formas de la arena se perdían en lagran oscuridad y el único paisaje eran las estrellas, se sentía adolorido y angustiado, porque era terrible verse prisionero de una tierra extraña y ser incapaz de alterar el espectáculo de aquellos puntos fijos. No era como cuando dentro de su nave podía trazar un curso y cambiar el panorama y aproximarse o alejarse de los distintos mundos. 
- Terminaré por volverme loco - gritó al mes y se...
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