Cuentos españoles contemporaneos del siglo xx

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  • Publicado: 5 de marzo de 2012
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Cuentos Españoles contemporáneos del Siglo XX



INDICE

La Primera Gripe de Adán (Bernardo Atxaga) 2
Acerca De La Muerte De Bieito (Rafael Dieste) 3
Navidad Sin Ambiente (Miguel Delibes) 5
El cuento de nunca acabar (Ofelia Dracs) 8
El Niño-Lobo Del Cine Mari (José Mª Merino) 15
A Modo De Sonata (Alfredo Conde) 19
La Lengua De Las Mariposas (ManuelRivas) 23
El Árbol De Oro (Ana Mª Matute) 31
El Bonito Crimen Del Carabinero (Camilo José Cela) 34
El Paraíso Era Un Autobús (Juan José Millás) 44
El Tren Que No Conduce Nadie (Francisco Garcia Pavón) 46
¿Cómo Te Quiere Él? (Maruja Torres) 50
Peor Que La Muerte (Eduardo Vaquerizo) 52
Televisión Basura (Manuel Vázquez Montalbán) 55
Con La Técnica DeLovecraft (Joan Perucho) 57
El Regreso (Rafael Dieste) 60
El Caracol Del Jardín Misterioso (Raul Torres) 62
El Inquisidor (Francisco Ayala) 66
La Confesión (Miguel Angel Mañas) 76
El Jardín De La Alegría (Francisco Escobar Bravo) 80
María (Manuel Talens) 81
El Alma En Pena De Fiz Cotobelo (Wenceslao Fernández Flórez) 84
Entre El Cielo Y El Mar (IgnacioAldecoa) 90
Lenta Es La Luz Del Amanecer En Los Aeropuertos Prohibidos (A. Pereira) 94
El Caballero (Alvaro Cunqueiro) 95
La Bondad Del Invierno (Agustin Celis) 105
Un Curioso Intercambio (Juan José Millas) 112
El Reincidente (Rafael Sánchez Ferlosio) 114
Los Chicos (Ana Mª Matute) 116
Los Límites De La Inocencia (Salvador Company) 119
Los Hermanos«Dosenuno» (Patxi Irurzun) 121
Sybil Vane (Carmen Martín Gaite) 126
Ragnarok en las playas de Ítaca (Rafael Marín) 128
Modelados En Barro (Alicia Giménez Barlett) 136


La Primera Gripe de Adán
(Bernardo Atxaga)


Pienso en la primera enfermedad, es decir, en la enfermedad del primer hombre, Adán. No pienso en una enfermedad grave: para lo que quiero pensar, me basta conuna gripe.

Yo no estuve allí, desde luego, pero tengo para mí que Adán no debió sentir mucho la pérdida del paraíso. Le ocurriría probablemente como a los que saltan de la cama a una habitación fría y no reparan en la baja temperatura hasta en el momento en que su cuerpo pierde el calor que había absorbido entre las sábanas: vería Adán el mismo cielo azul que había visto antes, y vería losmismos ríos limpios, y los mismos pájaros, y no tendría otra incomodidad que la provocada por algunas imágenes llegadas en sueños, imágenes de un ángel con una espada, o de una serpiente, o de un árbol lleno de manzanas a causa del cual, él no sabía muy bien por qué, habían tenido en el paraíso una gran discusión. ¿Durante cuánto tiempo viviría Adán inmerso en aquella inocencia? Ya he dicho que noestuve allí, y no lo sé. Lo que sí sé, porque me es fácil imaginarlo, es lo que sintió un día al despertar: dolor de garganta, tos persistente, cierta sensación de mareo y malestar en el estómago. Todo es relativo, y para alguien que había vivido en el paraíso el mal que sentía era un mal terrible, y Adán, presa del pánico y de un humor que luego, siglos después, alguien llamaría melancolía, sedirigió hacia la mujer que tenía a su lado y exclamó: “Eva, me estoy muriendo”. La exclamación, por decirlo así, resultó en aquel contexto revolucionaria: se utilizaba por primera vez el verbo morir, y por primera vez también, aquel hombre reparaba en la persona que le había acompañado tras la salida del paraíso. Efectivamente, allí estaba Eva. Allí estaba él, Adán, muriéndose.

Incontablesfueron, o debieron ser, las mutaciones que se produjeron durante los días que Adán tuvo la gripe, pero en esta somera descripción sólo voy a dar cuenta de aquella que, por primera vez en su vida, y por primera vez en el mundo, permitió a Adán decir una frase ligeramente inútil, del estilo de “¡qué color tan bonito tienen esos melocotones!” ¿Qué había ocurrido? Pues que, asustado y débil, es decir...
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