Cuentos latinoamericanos

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 20 (4853 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 5 de septiembre de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
LOS GALLOS

Roberto Olivera Unda (Mexico)

Cruzaba el hombre la calle cuando la bravata le cortó el paso.
El “yo nunca me he rajado” y un poco también la desesperación, lo mal aconsejaron. Pero fueron las miradas. Salieron de todas las puertas y de todas las ventanas, revolotearon a su alrededor como pájaros negros para tirarle picotazos a los ojos yobligarlo a la respuesta.
-¡Juega! –dijo. Y en vez de volverse para saber quién lo había retado, se puso a mirar el ir y venir de las persianas por donde la cantina vomitaba hombres, y a oír el rechinido de los goznes “No erré al medio día”,pensó, “Todos estos ya estaban allá adentro, Ni se preocuparon por disimular el ruido. Nomás no se les pegó la gana abrirme. Como en todas partes de este pinchepueblo”.
El sol se hallaba próximo a trasponer los cerros, pero la luz parecía brotar del suelo y no era dorada sino blanca y enceguecedora como el polvo mismo.
-Espérame aquí tantito –dijo el otro. Entonces pudo darse cuenta de su facha de bravucón. -No me tardo –siguió a decir—Te dejo con ésta para que no te sientas solo. Dale unos besos en lo que regreso. –Y le alargó una botella.
De sobra losabía el hombre. Una de sus ventajas era haber aprendido a conservar los cinco sentidos. Sin embargo, bebió con avidez. Los primeros tragos le quemaron la garganta; luego, los sintió arder en el estómago; después, una dulce tibieza invadió todo su cuerpo, de manera especial el cerebro. Dejó de pensar, de preocuparse por el gallo que tenía abrazado y no era suyo, como tampoco el dinero llevado en elbolsillo. Ni siquiera por lo inhóspito de este pueblo donde, como nunca en lugar alguno, se había sentido un extraño. Cuando la botella le fue devuelta después de un recorrido por las bocas de toda esa gente a su alrededor, sufrió la misma repugnante sensación de cuando fue llevado, por primera vez, a una casa de mujeres y se vio ante el compromiso de besar a la puta delante de sus amigos. Limpiócon la manga de la camisa la boca de la botella y apuró los tragos restantes. Miró a su alrededor. En los ojos de todos la curiosidad, y en algunos casos hasta la simpatía sustituían a la frialdad y el desprecio de horas antes. Alguien, al palmearle la espalda, lo arrancó del ensimismamiento.
-Quiero pedirle dispensas, amigo –le dijo-. Esta mañana no le quise dar el norte, porque no le conocía.Usted me entiende. Uno nunca sabe a qué atenerse con fuereños. Mi abuelo contaba que un día llegó un fuereño y le preguntó por la casa de un amigo a quien él apreciaba. Por no ser díscolo le dio las señas. Al otro día, el amigo de mi abuelo amaneció muerto en su puerta, con medio cuerpo de fuera. Uno nunca sabe...
El hombre recordó las dificultades tenidas esa mañana, el desperdicio de tiempo hastapoder dar, sin ayuda, con la casa de un tal don Pancho. Había recorrido una calle tras otra la desolación del pueblo. Hubo, si acaso no fue figuración, visillos en breve movimiento para verle pasar. A éste, ahora tan amistoso, le encontró por casualidad, seguramente en camino a la cantina. Los otros debían ser de esa misma gente a cuyas puertas llamó con inútil empeño. “Aquí ni para pedir un tragode agua” –había pensado esa mañana. Y ahora mitigaban su sed de todo el día con aguardiente, y le llamaban amigo.
-No se preocupe –respondió con voz hueca y pausada. Luego recalcó las palabras para agregar: -mi amigo. –Se alegró de haberle contestado como merecía. “No tengo más amigo que yo mismo” –reflexionó-. “Y además es verdad lo que le dije. No hay por qué preocuparse. Va a ser difícilhallar aquí otro gallo como para pegarle a éste. No me van a caer mal esos centavos”
-Trae Ud. un gallo que aguanta algunos miles de pesos en las patas. Sólo borracho se le puede ocurrir a alguien jugar contra él. Pero así es Isauro. Le gusta rifársela como sea y contra lo que sea. 
El hombre no contestó. Se limitó a esbozar una sonrisa mientras pensaba: “Y así mero soy yo. Por algo soy gallero y...
tracking img