Cuentos

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  • Publicado : 10 de mayo de 2011
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Amor fugaz
Por: Erick Uriel Sánchez Hernández 2653
La preparatoria, sin duda la mejor época de mi vida, donde dejas de ser niño para convertirte en un adolescente sin rumbo fijo, donde no sabe lo que quiere en la vida, lo único que importa es la popularidad, las frivolidades; pero sobre todo el reconocimiento social por algún aspecto: ya sea por tener un sinfín de chicas guapas como noviaso “free”, por ser un fiestero, por ser el mejor atleta de la escuela o cualquier otro motivo trivial, que a esa edad es lo más “in” que podemos encontrar, es cuando pruebas por vez primera el alcohol, el cigarro y en algunas ocasiones las drogas; dependiendo el grupo social en el que te desarrollas.
Recuerdo que el amplio patio de la escuela estaba lleno de arboles un poco maltratados puestoque parecía otoño siempre, tenían pocas hojas, llenos de goma de mascar en el tronco aunque también se llenaban de los corazones con una flecha atravesada y con las iníciales de la pareja que lo hizo o sino la clásica frase “ aquí estuvo el greñas”, las jardineras eran de concreto y pintadas de un verde oscuro que hacían ver la explanada sin chiste y muy solitaria pero siempre estaba llena deestudiantes que mataban clases o simplemente no tenían nada que hacer más que perder el tiempo fumando en las jardineras llenas de basura, colillas de cigarro, pero jamás llenas de pasto como se supone que tenía que ser.
Dentro de esa explanada encontrábamos la crema y nata de la escuela; al entrar teníamos a los famosos futbolistas, siempre con los uniformes de entrenamiento aunque nunca los vientrenar, del lado derecho se juntaban los ñoños, siempre comentado los nuevos avances tecnológicos y de las situación escolar de cada quien, que si Juanito ya no sacaba puro 10 o que si Lalito era el experto en cálculo integral, a un costado de ellos se hallaban las chicas más guapas de la escuela que por obviedad eran novias de los futbolistas o de los fiesteros pero más bien yo les decía losborrachos pues siempre los vi bebiendo y echando desmadre sin nada que hacer sin embargo había una chica de ese club que no era tan frívola y sin cerebro como les llamábamos mis cuates y yo, puesto que en mi clase de historia siempre tenía una acertada opinión sobre el tema que veíamos, nosotros nos juntábamos al costado derecho de las chicas guapas y a nuestra izquierda teníamos a los chicos “party”,no éramos los más guapos, los más atletas, los inteligentes, sólo no sentábamos a comentar miles de diversos temas así como podíamos comentar de fútbol hasta tener diferentes discusiones existenciales gracias a las clases de filosofía que impartía muy bien el profesor Ocampo, el único que nos hacía reflexionar sobre los problemas sociales de la actualidad.
Sólo pasábamos sin pena ni gloria, aveces nos íbamos a las fiestas de los populares para ver si podíamos conquistar a una que otra chica que tuviera unos excesos de chelitas o caballitos, pero siempre o casi siempre nos iba mal exceptuando un día en el que mi mejor amigo Paco terminó echándose un faje con Rubí; una chica del club de las guapas con reputación de ser una mujer de “cascos ligeros”, la cual perdía con el hombre que tuvieraa un costado; recuerdo que ese día fue el mejor del año para mi “partner”, pero de ahí en fuera no pasaba nada novedoso en nuestras vidas.
Las semanas y meses pasaban con la rutina de siempre, llegar a las siete de la mañana, salir a las dos de la tarde, comer en la cafetería de la escuela, comentar lo sucedido en el día, ver que chismes nuevos corrían en la escuela y en el Messenger, un novedososistema de chateo que nos traía impresionados por su gran popularidad y enajenación que los jóvenes teníamos en esos días, la tecnología era de lo mejor, celulares con cámara, internet, video cámaras bueno un sinfín de gadgets que pululaban en aquellos días vivíamos en la sociedad de la información que rodeaba nuestro contexto histórico.
Pero la vida seguía sin ton ni son para mí, vivía en...
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