Cuentos

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  • Publicado : 30 de mayo de 2011
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Dobrina era una víbora verde que vivía en el zoológico. Era tan larga como un tren de carga y la más mala de todos los animales del zoológico. Con sus enormes ojos podía hipnotizar a quien la mirara y cuando menos se lo esperaba, de un solo bocado se lo comía.
Una mañana, Dobrina amaneció con mucha comezón en todo su cuerpo y como no tenía manos ni pies, no se podía rascar.
-¿Quién me podráayudar? No soporto este picor que me recorre todo el cuerpo.
Tengo que encontrar a alguien que me haga el favor. Después de pensar un rato dijo:
Iré con los changos, con los dedos de sus manos han de rascar muy sabroso.
Pero cuando Dobrina pidió el favor a los changos, ellos se burlaron de ella:
Ja, ja, ja, claro que no te vamos a rascar.
Seguramente es una trampa la que tienes planeada paracomernos.
Si te dejamos entrar, de seguro nos muerdes.
Por más que la víbora les prometió que no les haría nada, los changos no le creyeron.
No me importa que no me ayuden dijo la víbora enojada.
Seguro hay muchos otros animales que lo querrán hacer.
Decidió entonces visitar al enorme elefante gris que comía cacahuates en su cueva.
Buenos días, Sr. Elefante, ¿me podría hacer un favorcito?-preguntó Dobrina, simulando una dulce voz.
Tengo una horrible comezón en todo mi cuerpo y como verá no tengo forma de rascarme.
Con su trompa, ¿me podría usted hacer el favor?
Pero el elefante ni siquiera le contestó. Dio media vuelta y siguió comiendo.
Mientras la víbora miraba el trasero del gran animal, no comprendía por qué nadie le quería rascar.
Y así Dobrina se acercó cada uno de losanimales del zoológico, pero ninguno la quiso ayudar.
Ni el tigre con sus garras, ni el pájaro con su pico, ni el caballo con sus patas.
Tampoco el oso hormiguero con su nariz, ni el gato con su lengua o el zorrillo con su cola.
Ninguno.
La víbora entonces lloró, no sólo por la comezón que la atormentaba, sino porque se había dado cuenta que nadie la quería y no tenía un solo amigo.
Y ahí ibaDobrina, cabizbaja y deprimida, cuando de repente pasó junto a ella un ratoncito, nuevo por esos parajes.
¿Por qué lloras? Le preguntó el ratoncito.
Porque nadie me quiere.
- ¿Y cómo lo sabes?
Porque hoy amanecí con comezón por todo el cuerpo y nadie me ha querido rascar.
-Si tú quieres yo lo hago- contestó con inocencia el ratoncito.
La víbora no podía creerlo y mientras le indicaba al ratónen qué parte quería que le rascara, pensó;
“Que bobo animal, ¿acaso no sabe quién soy yo?”.
“Soy el más malo de todos los animales del zoológico”.
Mmm… me lo puedo comer ahorita mismo que está tan distraído…”
El resto de los animales del zoológico observaba lo que estaba por ocurrir.
Les entristecía lo que pasaría al ratón, pues sabían que la víbora se lo iba a comer.
¡Pobrecito! El únicoque la quiso ayudar y la sorpresa que se iba a llevar.
Pero la sorpresa fue para los demás, ya que cuando el ratón terminó de rascar a la víbora, ella le agradeció profundamente el favor que le hizo y prometieron que serían buenos amigos para siempre.
Dobrina, por primera vez en su vida, sintió lo bonito que era tener un amigo.
Lo pensó muy bien y en esta ocasión prefirió conservarlo en lugar decomérselo.

Gorg el gigante vivía desde hacía siglos en la Cueva de la Ira. Los gigantes eran seres pacíficos y solitarios hasta que el rey Cío el Terrible les acusó de arruinar las cosechas y ordenó la gran caza de gigantes. Sólo Gorg había sobrevivido, y desde entonces se había convertido en el más feroz de los seres que habían existido nunca; resultaba totalmente invencible y había acabadocon cuantos habían tratado de adentrarse en su cueva, sin importar lo valientes o poderosos que fueran.
Muchos reyes posteriores, avergonzados por las acciones de Cío, habían tratado de sellar la paz con Gorg, pero todo había sido en vano, pues su furia y su ira le llevaban a acabar con cuantos humanos veía, sin siquiera escucharles. Y aunque los reyes dejaron tranquilo al gigante, no disminuyó...
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