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Las tres claves de la inteligencia exitosa. Stenberg Robert J (1997). Inteligencia Exitosa. Barcelona: Piados (Cap. 4 pp.127-159)

Las tres claves de la inteligencia exitosa A Jack, que se considera el más listo de su clase, le encanta burlarse de Irvin, a quien ha identificado como el más estúpido de la clase. Jack aparta a su amigo Tom y le pregunta: -¿Tom, quieres saber qué es ser«estúpido»? Observa... ¡Hola, Irvin! Aquí hay dos monedas. Coge la que quieras. Es tuya. Irvin mira un rato las dos monedas, una de cinco centavos y otra de diez, y luego escoge la de cinco. -¡Venga, Irv, cógela, es tuya! -ríe Jack. Irvin coge la moneda de tamaño mayor y se marcha. Un adulto que ha estado observando desde cierta distancia se acerca a Irvin y le señala amablemente que la moneda de diez centavosvale más que la otra aunque sea más pequeña, y que la elección le costó a Irvin cinco centavos. -¡Ya lo sé! -responde Irvin-, pero si cogiera la de diez, Jack nunca volvería a pedirme que eligiera entre las dos monedas. En cambio así seguirá pidiéndomelo una y otra vez. Ya he conseguido más de un dólar de él sin otra cosa que hacer que elegir la moneda de cinco centavos Esta anécdota apócrifapone de relieve algo que ya sabemos por intuición, esto es, que alguien puede ser lento en la escuela y sin embargo pensar bien fuera de ella, y a la inversa. La vieja pregunta «¿cómo alguien tan inteligente puede ser tan tonto?», nos recuerda que la gente puede pensar bien o mal con independencia de sus resultados escolares. Para mí no hay en esto ninguna complicación.

EN BUSCA DE LAS CLAVES PARALA INTELIGENCIA EXITOSA Mi interés en ampliar los medios para identificar los individuos de más alto rendimiento potencial en la vida, y no únicamente en la escuela, deriva de una experiencia en mi propia carrera. Debido a mis horribles resultados en los test de cociente intelectual durante mi niñez, cobré un gran interés por la psicología. Cuando estaba en séptimo curso decidí estudiar lainteligencia. Y lo hice. Mientras me ocupaba de un proyecto sobre el desarrollo de los test mentales, construí mi propio test. También encontré en la biblioteca de mi ciudad el test de inteligencia de Stanford-Binet y decidí aplicado a algunos de mis compañeros de clase. El primer sujeto fue una niña por la que sentía un interés romántico. Me imaginé que, dándole el test, rompería el hielo. No fue unabuena idea. La relación no sólo se acabó allí mismo, sino que jamás se reanudó. Mi elección del sujeto siguiente -un muchacho al que conocía de un club de scouts- también fue un error. Pensé que era un buen amigo, pero era un chivato. Le dijo a su madre que yo le había dado el test. Ella se lo dijo al asesor escolar, quien a su vez informó de mi caso al psicólogo jefe de la escuela. Todo esteasunto desembocó en un final desagradable cuando el psicólogo me sacó de la clase de estudios sociales
Inteligencia Exitosa 1

y, después de gritarme durante quince minutos, me amenazó con quemar personalmente el libro que contenía el test si volvía a llevado alguna vez a la escuela. Sugirió que si quería continuar con mi estudio de la inteligencia, limitara mis sujetos a las ratas. Ya en launiversidad, seguía ansioso por estudiar la inteligencia y averiguar por qué era yo tan- estúpido, pues sabía que tenía un cociente intelectual bajo. No hay en esto nada demasiado oculto. Una vez que los estudiantes han obtenido bajas puntuaciones en test como el de cociente intelectual, el SAT o el ACT, llegan a pensar que son tontos. Aun cuando les vaya bien, pueden pensar que les va bien a pesar deser tontos. Lo mismo piensa de ellos la sociedad. Quizá se los catalogue en esa categoría de personas que parecen obtener resultados excesivamente buenos para su inteligencia y a las que es preciso rebajar para ponerlos en su lugar. Algunas sociedades no valoran el rendimiento extraordinario o el que se destaca. En Noruega hablan de la ley de Jante, de acuerdo con la cual, si la cabeza de...
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