De la oralidad en el dispositivo escolar

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De la oralidad en el dispositivo escolar
Por Gustavo Aragón Holguín

Contar historias a los niños es una de las más poderosas maneras de expresar el amor que se siente por ellos. Los niños no sólo oyen la historia, también sienten que alguien se las está contando. Ese hecho es importante, porque uno de los frutos de esa magia fue siempre el amor y la gratitud que los niños sienten por esosseres que les hechizan sus noches, y yo puedo dar fe de que es uno de los afectos más duraderos que existan. Desaparecen las personas, se borra incluso el recuerdo de su rostro, y sin embargo no se apaga nunca el hilo cordial de esa voz que sigue arrullando los sueños, que sigue avivando la imaginación, que sigue despertando en nosotros una inagotable simpatía por lo humano.
William Ospina, Elplacer que no tiene fin.
Siempre agradecemos una historia bien contada. En todos los ámbitos: desde esos recuerdos de infancia a que hace referencia William Ospina (2002), cuando el mundo inmenso y ajeno llegaba a nosotros a través de la voz amena de un mayor, pasando por las anécdotas de nuestros pares en los inciertos tiempos de la adolescencia hasta los ámbitos escolares, cuando se celebraba elmaestro que sabía “echar el cuento”. He ahí una potencia de la palabra oral, de la palabra viva: su capacidad para convocar y para congregar.

Lo supieron, en la antigüedad, los aedos y los rapsodas, que aleccionaron con tramas épicas y relatos mitológicos los albores de la cultura griega, y los gryots, en África, nombrando al poderoso Changó y su hermana Yemayá en los oscuros tiempos deldestierro y la esclavitud. Luego hubo juglares, trovadores, goliardos y cantores de gestas, que impedían el extravío de la antigüedad dorada para el hombre medieval. Y en nuestra América, mestiza y tropical, cada vereda, caserío o pueblo ha tenido personas que son capaces de recordar y, sobre todo, de contar las historias de la comunidad; se han llamado de diversas maneras: chamanes, decimeros,contadores, cantaoras, narradores, cuenteros, culebreros. Ellos impiden, al contar, que lo que cuenta (es decir, lo que importa) se diluya en el olvido.

El procedimiento no varía demasiado cuando se trata de las historias familiares. La narración corre a cargo de los mayores y tiene lugar en celebraciones que congregan a las familias: cumpleaños, fiestas decembrinas, visitas en vacaciones; a veces en losvelorios. Unas ocultas reglas de cortesía impiden que quien tiene la voz sea interrumpido (o generan la inmediata y furibunda censura por parte del auditorio improvisado), y si eso ocurre es siempre para complementar algún olvido parcial o para matizar un detalle. Son ocasiones de ánimo diverso: alegres, divertidas, tristes, nostálgicas. Ocurre también, de vez en cuando, algo sorprendente: elacto de narrar, de capturar con palabras el pasado, permite la comprensión del mismo. Este plus comprensivo que ofrece la narración oral ha sido usufructuado por la literatura de distintas épocas. Así, el joven y tartamudo emperador Claudio comprende su terrible familia de Césares cuando narra su historia; un moribundo Marcel, en la novela En busca del tiempo perdido, entiende quién es y cuál es elsentido de su vida al decidirse a contarla en su obra. En fin, el último de los Buendía, en Cien años de soledad, se entera de su destino al leer la memoria de su familia que aparece crípticamente cifrada en los manuscritos del gitano Melquíades.

Pensemos ahora en la escuela y en su desagregación disciplinar de la realidad, que crea la ilusión de que el mundo está reticulado en parcelas debiología, historia, literatura o religión. Frente a esas progresiones de temas y tareas, encontramos ofertas que dicen de otra manera esos asuntos; esa manera recoge en alta medida el estilo y características de lo oral. Por ejemplo, la amena manera de presentar los hechos y hallazgos de la astronomía de Carl Sagan (con su serie Cosmos); las divertidas anécdotas mediante las cuales el periodista...
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