De loa límites de la lectura de ficción en contextos de encierro

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  • Publicado : 23 de febrero de 2012
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De los límites de la lectura de ficción en contextos de encierro
Héctor Guillermo Núñez (Programa Huellas de Lecturas
y Escrituras en Salta)
grillo838@hotmail.com
Agustín Cornelio Paz (Programa Huellas de Lecturas
y Escrituras en Salta)
agust-in@hotmail.com.ar

Desde hace un par de décadas, diversos autores hacen escuchar sus preocupaciones por el lugar que ocupa la literatura en elsistema educativo argentino. No es para menos. La lectura de ficción parece no ser útil para el modelo de ciudadano que necesitamos. A pesar de la lucha por reivindicar el valor de la literatura y el espacio que debería ocupar en las instituciones educativas, sigue siendo considerada innecesaria. No es extraño que los más escépticos pregunten ¿Para qué perder tiempo leyendo cosas inventadas? ¿Porqué no leen el diario para informarse y dejan de perder el tiempo con la literatura que no dice nada?
La llamada literatura infantil y juvenil, sufre los mismos problemas, pero por tratarse de textos escritos para niños y adolescentes, la escuela y el mercado editorial le adjudican una función que borra toda expresión artística: la transmisión de valores. De este modo, tanto la literatura “grande”como la “chica” tropiezan con diferentes escollos que les impiden ingresar por la puerta grande al sistema educativo.
Pero no es de esto de lo que queremos hablar en el presente trabajo, sino hacer referencia a las problemáticas de la literatura en ámbitos de educación no formal, pues esto nos ayuda a volver la mirada sobre lo que aquí nos compete: los límites de la lectura de ficción encontextos de encierro. Empleamos estos términos para referirnos a los espacios que fueron creados para albergar/ encerrar a jóvenes, ya sea por causas judiciales, rehabilitación, o debido al abandono familiar.
La literatura, en estos espacios, choca con ciertas barreras a la hora de ingresar a las instituciones de esta índole, así como sucede en las escuelas. Como es de imaginarse, lasrepresentaciones que giran en torno a la lectura y a la escritura no son las mismas que en el ámbito educativo formal. Del mismo modo, las representaciones que deambulan como fantasmas en torno a los adolescentes con los que trabajamos, y de las representaciones de ellos hacia nosotros, hacia la lectura y la escritura; y por supuesto, las representaciones y prejuicios que tenemos sobre ellos. Esto no quieredecir que en las instituciones educativas no exista nada de eso, pero entre las dimensiones que cobran en uno y otro espacio hay un gran abismo. Por un lado, porque los discursos sociales rotulan a estos jóvenes de ladrones, criminales, mal vivientes y los excluyen, casi por completo (y el casi es una exageración) de la sociedad. Por otro, porque los chicos incorporan esos discursos, los aceptan yse auto- excluyen. Entonces, tanto los que señalan como los señalados no encuentran respuestas a la pregunta ¿Para qué leer literatura?
La lectura y la escritura, entendidas como prácticas sociales, son dos factores imprescindibles para la transmisión de la cultura y, a la vez, abren los caminos para la participación social. Es por eso que el sistema educativo enfatizó, desde su nacimiento, laapropiación de estos bienes. Las políticas educativas del Estado argentino, hace un par de décadas empezó a considerar el “leer” y el “escribir” como un derecho de todo ciudadano, bajo un discurso democratizador que reclama “la educación para todos”. Y, la escuela es el espacio privilegiado para la transmisión del conocimiento, para enseñar a leer y escribir.
Ahora bien, conviene preguntarnos quéhacemos con estas prácticas cuando trabajamos lejos de las aulas del sistema educativo formal, donde ya no tenemos alumnos, sino internos o “Menores”, como se los denomina en la jerga del personal penitenciario, que han evadido o abandonado, por diversas razones, su paso por la escuela.
Alguna vez, Verónica, joven interna en un centro de rehabilitación, nos preguntó por qué llevábamos...
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