Derecho romano

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III Parte
XI. Cómo el defensor de la Fe arruinó a sus súbditos. XII. Que muestra que Justiniano y Teodora eran realmente demonios con forma humana. XIII. Perceptibles afabilidad y piedad de un tirano. XIV. La justicia en venta. XV. Cómo todos los ciudadanos Romanos se convirtieron en esclavos.

XI. CÓMO EL DEFENSOR DE LA FE ARRUINÓ A SUS SÚBDITOS.
Tan pronto como llegó Justiniano al podercambió todo de arriba abajo. Lo que había estado antes prohibido por ley, ahora lo introdujo en el gobierno, a la par que revocaba todas las costumbres establecidas como si se le hubieran confiado el hábito de Emperador bajo la condición de revolverlo todo. Abolió cargos, e inventó otros nuevos para el manejo de los asuntos públicos. Hizo lo mismo con las leyes y con las ordenanzas del ejército; y surazón no era ninguna mejora de la justicia o ventaja pública, sino simplemente que todo pudiera así ser nuevo y llamado según su decisión. Y a lo que estaba más allá de su poder de abolición, le daba cualquier otro nombre según su voluntad. Nunca se cansó de saquear las propiedades y de asesinar a los hombres. Tan pronto como había robado todas las casas de valor, buscaba alrededor otras;entretanto malgastaba los despojos de sus precedentes saqueos en subsidios a los bárbaros o en levantar extravagantes edificaciones sin sentido. Y cuando había arruinado a quizás miríadas en este loco pillaje, inmediatamente se ponía a planear cómo podía hacer lo mismo con otros incluso en gran número. Como los Romanos entonces estaban en paz con todo el mundo y no tenía otros medios de satisfacer supasión por el asesinato, incitó a los bárbaros a luchar unos con los otros. Por ninguna razón en absoluto convocó a los jefes Hunos y con estúpida magnanimidad les entregó enormes sumas de dinero, alegando hacer esto para asegurar su amistad. Esto, como dije, también lo hizo en tiempos de Justino. Estos Hunos, tan pronto como habían conseguido este dinero, lo enviaban junto con sus soldados a otrosde sus caudillos, con la palabra de hacer incursiones en la tierra del Emperador, de modo que pudieron obtener además un tributo de él, para comprar una segunda paz. Así los Hunos esclavizaron al Imperio Romano y fueron pagados por el Emperador para que continuaran haciéndolo. Esto animó aún a otros a robar a los Romanos pobres; y después de sus pillajes, eran además premiados también por elgeneroso Emperador. De este modo todos los Hunos,

pues cuando no era una de sus tribus era otra, continuamente corrían y devastaban el Imperio. Pues los bárbaros eran mandados por diferentes caudillos, y la guerra, gracias a la necia generosidad de Justiniano, se prolongaba así sin fin. Por ello ningún lugar, montaña, cueva, o cualquier otro punto en territorio Romano, durante este tiempo,permaneció sin ser afectado, y muchas regiones fueron saqueadas más de cinco veces. Estos infortunios, y aquellos que fueron causados por los Medos, Sarracenos, Eslavos, Antes, y el resto de Bárbaros, los he descrito en mis precedentes trabajos. Pero, como dije en el prefacio de este mi relato, la causa real de estas calamidades había de ser dicho aquí. A Cosroes también pagó grandes cantidades de oro acambio de la paz, y entonces con arbitrariedad estúpida causaba la ruptura de la tregua haciendo todo esfuerzo para asegurarse la amistad de Alamandur y sus Hunos, quienes habían estado en alianza con los Persas, pero esto lo he tratado extensamente en mis capítulos sobre este asunto. Sin embargo, mientras estaba animando a la confrontación civil y la guerra en las fronteras para confundir a losRomanos, con un único pensamiento en su mente: que la tierra se empapara de sangre humana y pudiera hacerse con más y más botín, inventó nuevas formas de acabar con sus súbditos. Entonces entre los Cristianos en todo el Imperio Romano, había muchos con doctrinas disidentes, que se llaman herejías por la iglesia establecida, tales como las de los Montanistas y los Sabatianos, y cualesquiera otras...
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