Derecho

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ACERCA DE LAS OBLIGACIONES MORALES

Eusebio Fernández

No me caben dudas especiales en torno a la idea de que si hay una obligación moral de obedecer al Derecho justo y a las disposiciones jurídicas justas -y yo creo que existe esa obligación-, ésta no puede ser más que una obligación moral secundaria, indirecta o derivada de la obligación moral de ser justos. Son tan profundas, amplias ycomplejas las zonas de mediación entre el ciudadano y el ordenamiento jurídico de la comunidad en la que vive, que cierto distanciamiento, aun en el caso de que se llegara a una ideal identificación democrática entre el creador de la norma jurídica y destinatario de ella, está siempre justificado. Espero que se comprenda que todo lo que sigue, y que es objeto de este trabajo, puede ser interpretadocomo motivos que refuerzan esa justificación. Creo, además, que he escogido buena compañía para dicho intento, aunque me considero el único responsable de cualquier utilización parcial de los argumentos e ideas expresadas por los amigos citados.

1.

Introducción

Ludwig Wittgenstein, para quien la moral y la reflexión filosófica sobre la moral ocuparon un lugar muy importante en su vida yobra 1, escribió al final de su Conferencia sobre ética:

1. Ver, entre la numerosa bibliografía que avala esta perspectiva, A. Janik y S. Toulmin, La janik Viena de Wittgenstein, Madrid, 1974, principalmente cap. 6, y R. Rhees (ed.), Recuerdos de Wittgenstein, México, 1989.

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EUSEBIO FERNANDEZ

ACERCA

DE

LAS

OBLIGACIONES

MORALES

Mi sincero propósito -y creo que el detodos aquellos que han tratado alguna vez de escribir o hablar de ética o de religión- es arremeter contra los límites del lenguaje. Este arremeter contra las paredes de nuestra jaula es perfecta y absolutamente desesperanzador. La ética, en la medida en que surge del deseo de decir algo sobre el sentido último de la vida, sobre lo absolutamente bueno lo absolutamente valeroso, no puede ser unaciencia. Lo que dice la ética n~ añade nada, en ningún sentido, a nuestro conocimiento. Pero es un testimonio de una tendencia del espíritu humano que yo personalmente no puedo sino respetar profundamente y que por nada del mundo ridiculizaría 2.

2.

Moral personal y moral social

. ,~a postura de .Wittgenstein en torno a la ética, aquí expresada, es ~lfICIlmente asumIble hoy, ya que no hayninguna razón especial para ~lfICIlmente Im~o~ernos Im~o~ernos las mismas limitaciones teóricas que él practicó. Si he decIdIdo comenzar el presente escrito con este texto, ello se debe deCIdIdo tanto a que su recuerdo es prueba de admiración a una personalidad llena. de autenticidad y sensibilidad moral, como a que sirve para refleJar, ayudado por sus pensamientos, la complejidad pero al mismo tiempola inevitabilidad, que conlleva el tratar ac~rca de la moral. S:0fI.1~arto con él la idea de que la ética surge, entre otras S:0~~arto cosas, anadma yo, del deseo de decir algo sobre el sentido último de la vida, y ,de que no pu~de ser una cienci.a. Sin ,embargo, no creo que pu~de tenga razon cuando senala que lo que dIce la etica no añade nada a nuestro conocimiento. A lo que entiende él porconocimiento es posible que no; al conocimiento de la naturaleza humana, de sus es.peranza~, deseos, esperanza~, gra~dezas y mise~ias, pienso que sÍ. En todo caso, lo que Wlttgenstem entIende por la etica y sus objetivos «' inexorablemente, le compete e! .quehacer» de su vida (incluida la forma, deficiente por donde quiera que se le mire, de dejar que se la hagan los demás). El hombre, personal ysocialmente considerado, es el actor, el agente y el autor de su vida: representa un pape! --o muchos- con e! cual actúa sobre la realidad, siguiendo e! hilo de su propia invención 7.

Nuestra autora se apoya, además, en la obra de tres pensadores contemporáneos: J. Rawls, J. Habermas y A. Heller. Del primero dirá, citando su Teoría de la Justicia que distingue entre lo bueno y lo justo, que...
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