Derechos humanos en venezuela

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Los Derechos Humanos en la Conquista
Daniel Vidart
Los primeros encuentros entre los "bárbaros paganos" del Nuevo Mundo y los civilizados cristianos de la península ibérica se cumplieron bajo el signo de una paradoja moral. En efecto, los indígenas recibieron con generosa benevolencia a los recién llegados y estos, si no en la primera, en la segunda ocasión, pagaron con malicia y desmesuraaquella fraternal bienvenida.
La convocatoria de los Derechos Humanos, hoy tan en boga en la letra y tan desconocidos como siempre por los amos del poder, lleva a evocar los encuentros físicos y desencuentros culturales operados entre los españoles y los indios rioplatenses durante los siglos XVI y XVII. Pero antes de referirme al choque de las antiguas humanidades de estas comarcas con losexpedicionarios llegados después de Solís, conviene ubicar el tema en el marco general de la invasión de América cumplida por el homo europeus albus y padecida por el homo americanus rufus, según los denominara Linneo en su famosa clasificación cuatripartita de las "razas" humanas.
POR ESPEJITOS
El tratamiento de ambos asuntos, que al cabo son uno solo, demanda dos enfoques distintos y complementarios ala vez. En primer lugar se destacan vivamente las contradicciones existentes entre la teoría legislativa y la práctica colonialista de la conquista española, la una enderezada a amparar los discutibles (y discutidos) derechos y la otra a multiplicar, hasta el agobio, los deberes de los naturales del Nuevo Mundo. En segundo lugar se deben considerar las escalas de valores y códigos de etiquetamanejados por los indígenas rioplatenses en sus relaciones con el prójimo americano, contendiente o aliado según las circunstancias, y con el hombre armado a guerra que descendió de las carabelas. Este fue un perpetuo enemigo de los indios rioplatenses a lo largo de la historia comenzada en el año 1516, si es que no antes, cuando el viaje de Vespucio en el 1502 o la controvertida exploración de Solísen el 1512. Empero, no sucedió lo mismo por parte de los indios, cuyo trato inicial con los extraños recién llegados fue amable y acogedor.
El análisis histórico de los primeros cincuenta años de la conquista permite advertir el foso existente entre la ominosa metodología utilizada por los invasores transatlánticos para el avasallamiento de los pueblos autóctonos, y las ambigüedades de unalegislación que vacilaba entre la protección de los derechos humanos de los indios, inspirada en los argumentos de Montesinos, Las Casas, Palacios Rubios, Vitoria y otros frailes y juristas -actitud cristiana de inspiración tomista-, y la reducción de aquellos al estado de animales o, a lo más, de hombres incompletos, condenados por su naturaleza a la servidumbre, tal como sostenían Tomás Ortiz,Sepúlveda y demás partidarios de la mano dura, es decir, de la "guerra justa" contra los indios y la servidumbre de los sobrevivientes a ella -posición jurídica de cuño aristotélico-.
Estas opuestas posiciones respondían respectivamente a la visión angélica y a la visión satánica que se echaron a andar acerca de los nativos de América. La aporía inicial se encuentra en el Diario de Colón, quien por unaparte alaba la humilde y amigable condición de unas criaturas que vivían en una retardada Edad de Oro, mientras que por la otra les niega la calidad de "gentes de razón", porque dan "como bestias todo por nada" en el momento de hacer trueque de bienes, cambiando espejitos por oro.(1) En este caso se trataba de los mansos indios arawacos de la América insular.
El indio "bueno" será alabado ydefendido por Fray Bartolomé de las Casas, quien decía así: "Todas estas e infinitas gentes, a todo género crió Dios las más simples, sin maldades ni dobleces, obedientísimas, fidelísimas a sus señores naturales y a los cristianos a quienes sirven, más humildes, más pacientes, más pacíficas y quietas, sin rencillas ni bullicios, ni rijosos, ni querellosos, sin rencores, sin odios, sin desear...
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