Desarme en colombia

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Crecer con ideales de guerra, una utopía de la que cuesta mucho despertar
Pesadillas de infancia

Por Diana Carolina González Salgado
Alto de Guacas, Guacarí, Valle 1999; fuente: Doña Graciela, quien fue vecina de Mencha y aún reside en Guacas. (Las fotografías eran tomadas por un fotógrafo que subía de Buga 1 vez al mes)

Junio 1997, Alto de Guacas, Colombia: “Ángel de la guarda mi dulcecompañía no me desampares ni de noche ni de día (…) papito Dios, quiero ser un súper héroe como Jorge y Víctor que se fueron para la guerrilla; y crecer mucho, mucho, para que no me canse cuando tenga que cargar esas armas grandes con las que voy a defenderlos a todos”, era la oración diaria de Mencha pues su mayor sueño, a los 7 años de edad, era ingresar a las filas armadas de la guerrillacampesina.
“Cuando los ‘paras’ mataron a Arturo, yo quedé con Jorge que era el mayorcito; tenía 8 años; Víctor apenas caminaba aunque ya tenía 2 añitos y a los cinco meses me di cuenta de que estaba en embarazo de Mencha –dice la madre refiriéndose a la pérdida de su esposo– el pobrecito del Jorge vio cuando mataron al papá; Víctor también vio, pero ése no se acuerda. Estaba muy pequeño”.Mencha nació el 6 de octubre de 1990, huérfana de padre y en un lugar olvidado por el Estado de Bienestar que, según la Constitución Nacional, rige este país. No tuvo una cuna con cobijitas rosadas, sino una cama dura, de barandales de hierro oxidado en donde tuvo sus pesadillas de infancia y, en lugar de una dulce y arrulladora melodía que la adormeciera, escuchó múltiples disparos a lo lejos.Faltaron sueños y sobraron pesadillas, como puñales en el pecho de quienes vieron y oyeron crecer a Mencha diciendo “voy a ser guerrillera”. Su madre con voz melancólica dice: “Nunca quise que se metiera a la guerrilla, pero admito que transmití esa rabia que sentía contra los paras”.
La infancia de Mencha no fue envidiable. Su primer juguete lo disfrutó a los 8 años, cuando Jorge y Víctor sefueron a combatir en el monte. Era un tronco de madera gigante que había en el patio de la casa, con una lata gruesa atravesada como simulando una mesa, y unas puntillas a medio clavar que usaban sus hermanos para machacar el café; allí, Mencha pasaba tardes completas haciendo “saltos mortales”, mientras su mamá molía maíz o lavaba ropas ajenas.
Febrero de 2000: “Comadre, dicen que al Víctor lomataron en un enfrentamiento que hubo ayer en Monterrey, vaya mire si es él, yo le cuido a la niña”; efectivamente, era su hijo.
Cuando Mencha supo ésto, volvió a sentir la rabia que le habían inculcado en contra de los paramilitares, había necesidad de venganza en su ser y al mismo tiempo necesidad de encontrar a Jorge, su hermano mayor. Los esfuerzos fueron nulos, pues de él no se volvió asaber nunca.
Una pesadilla hecha realidad…
Noviembre de 2001: Aquel hombre tenía poder de mando, mucha plata y, aunque de aspecto barbado y sucio, era “el comandante”, razón suficiente para que Mencha se sintiera enamorada. “Sentirse enamorada”, palabras mayores para una niña de 11 años.
La guerrilla bajaba a Guacas dos o tres veces por semana y pedían permiso en alguna casa para preparar elalmuerzo. “Eso sí, muy acomedidos, llevaban hasta las cucharas, nos daban almuerzo y también nos regalaban las cositas que quedaban –dice la mamá de Mencha– el favor no era para ellos, sino para nosotros”.
Mencha se limitaba a mirarlos escondida detrás del fogón de leña, al fin y al cabo, ¡eran sus súper héroes almorzando en su propia casa! ¿Qué niño no soñaba con ésto? Al parecer, el ángel de laguarda, sí escuchaba sus peticiones.
A finales de noviembre, el comandante guerrillero se percató de las miradas coquetas de Mencha, observó detalladamente su destreza en la cocina y se dio cuenta de que a pesar de su corta edad, físicamente era “toda una mujercita”.
“Usted aquí no recibe sueldo por ayudarle a su mamá a lavar ni por cocinarnos cuando venimos, tampoco tiene un hombre que la cuide y...
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