DESARROLLO DE LOS ADOLESCENTES

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“ADOLESCENCIA” Y “JUVENTUD EFIMERA”
PAUL VEYNE

El IMPERIO ROMANO
DEL VIENTRE MATERNO HASTA EL TESTAMENTO
ADOLESCENCIA
A los doce años, el niño romano de buena familia abandona la enseñanza elemental; a los
catorce, abandona su indumentaria infantil y adquiere el derecho a hacer lo que todo
muchacho anhela; a los dieciséis o diecisiete, puede optar por la carrera pública, o entrar alejército, no de otra manera que Stendhal se decidió a los dieciséis por ser húsar. No existe
legal, ni edad de la mayoría legal; no se habla de menores, sino
solamente de impúberes, que dejan de serlo cuando su padre o su tutor advierten que están
ya en edad de usar el atuendo adulto y de afeitarse el boso insipiente. Aquí tenemos al hijo de
un senador; a los dieciséis años cumplidos, escaballero; a los diecisiete, desempeña su
primer cargo público: se ocupa de la policía de Roma, hace ejecutar a los condenados a
muerte, dirige la Moneda; su carrera ya no se detendrá, llegara a ser general, juez, senador.
¿De dónde lo ha aprendido todo? En el tajo ¿De sus mayores? De sus subordinados, Mejor;
tiene la suficiente altivez nobiliaria para que parezca que decide cuando le están haciendodecidir. Cualquier otro joven noble, a los dieciséis años, era oficial, sacerdote del Estado o se
había estrenado ya en el foro.
Al aprendizaje sobre el tajo de los asuntos cívicos y profesionales se añade el estudio escolar
de la cultura (el pueblo posee una cultura, pero no tiene la ambición de cultivarse); la escuela
es el medio para semejante apropiación y, al mismo tiempo, modifica estamisma cultura; así
como llega haber escritores , del mismo modo que de acuerdo de los cánones del
turismo va haber lugares que será preciso haber visitado, y monumentos que habrá que haber
visto. La escuela enseña por fuerza a todos los notables actividades prestigiosas para todo el
mundo, pero que solo interesan algunos pocos, incluso entre quienes las admiran de lejos. Y
como sucede en unainstitución cualquiera se convierte enseguida en fin de sí misma, la
escuela enseñara sobre todo, y llamara clásico, lo que resulte ms fácil de enseñar; desde los
tiempos de la Atenas clásica, la retórica había sabido elaborarse como doctrina establecida y
dispuesta para ser enseñada. Fue así como los jóvenes romanos, entre los doce y los dieciocho
años o los veinte años, aprendían a leer susclásicos, y luego estudiaban la retórica, ¿Y que era
la retórica?
Pues exactamente, nada útil que aportara algo a la . La elocuencia de la tribuna,
así como la del foro, desempeñaron un gran papel durante la Republica romana, pero su
prestigio provenía mucho más de su brillo literario que de su función cívica: Cicerón, que no
era precisamente hijo de un oligarca, tendrá el raro honor de seradmitido en el Senado por
que su relumbre literario de orador no podía por menos de realzar el prestigio de la asamblea.

Todavía en los tiempos del Imperio, el público seguía procesos como se sigue entre nosotros la
vida literaria, y la gloria de los poetas carecía de la aureola de vasta popularidad que ceñía la
frente de los oradores de talento.
Esta popularidad de la elocuencia le valió alarte retórica, o elocuencia en receta, convertirse,
junto al estudio de los clásicos, en la materia capital de la escuela romana; de manera que
todos los muchachos aprendían modelos de discursos judiciales o políticos, desarrollos-tipo, y
efectos catalogados ( el equivalente a nuestras ) ¿Aprendían por tanto el
arte de la elocuencia? No, porque muy pronto la retórica, como se la enseñaba enla escuela,
se convirtió en un arte aparte, mediante el conocimiento de sus propias reglas. Llego a haber
por lo tanto, entre la elocuencia y la enseñanza de la retórica, un verdadero abismo que la
Antigüedad no dejo nunca de deplorar, al tiempo que se complacía en él. Los temas de
discurso que se les proponían a los niños romanos no tenían nada que ver con el mundo real;
al contrario,...
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