Descansa en paz

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  • Publicado : 29 de abril de 2011
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UNO DE LOS MEJORES ESCRITORES ACTUALES DEL GENERO DE TERROR Y SUSPENSO

[pic]

John Ajvide Lindqvist

Descansa en paz

DESCANSA EN PAZ

Considerado por la Academia Sueca uno de los autores de mayor talento, aclamado por la crítica como el nuevo Stephen King y considerado por los lectores el sucesor de Stieg Larsson, el maestro escandinavo del terror se imagina en su nueva novela quépasaría si Estocolmo fuese tomado por los zombies.

Algo muy extraño está ocurriendo en la capital de Suecia: en medio de una inusual ola de calor, la gente se da cuenta de que no puede apagar la luz ni los aparatos eléctricos. De repente, una noticia sacude a la nación: en la morgue los muertos están resucitando. ¿Qué es lo que quieren? Lógicamente, volver a casa...

Título original:Hanteringen av odöda
Editado de acuerdo con Ordfronts Forlag (Estocolmo)
y Leonhardt & Hoier Literary Agency A/S (Copenhague)
© John Ajvide Lindqvist, 2005
© Espasa Libros, S. L. U., 2010
© de la traducción: Gemma Pecharromán Miguel, 2010
Primera edición: marzo de 2010
Imagen de cubierta: Lucian/Chong.
Diseñada por WH Chong. Text Australia
Depósito legal:Na. 334-2010
ISBN: 978-84-670-3162-1

Para Fritiof. ¡Mah-fjou!

ÍNDICE

PRÓLOGO Cuando la corriente revierte su curso 5

13 DE AGOSTO ¿Qué he hecho yo para merecer esto? 10

14 DE AGOSTO ¿Dónde está mi amada? 56

ANEXO 1 104

14 DE AGOSTO (II) La fuerza verde que impulsa la flor 113

ANEXO 2 160

17 DE AGOSTO Donde hay cadáveres, se congregan los buitres 168

17 DE AGOSTO(II) El pescador 213

PRÓLOGO
Cuando la corriente revierte su curso

[pic]

La muerte es sólo la aguja
que abre el ojo para que por
fin puedas ver la luz donde
vivimos.

Eva-Stina Byggmästar,
Den harhjärtade människan
(El espíritu temeroso).

Calle de Sveavägen, 13 de agosto, 22:49

—¡Salud, comandante[1]!
Henning levantó el envase deGato Negro e hizo un gesto de brindis en dirección a la placa metálica del empedrado. Sólo había una rosa marchita en el lugar donde 16 años antes habían asesinado a Olof Palme. Henning se acuclilló y pasó el dedo sobre las letras en relieve.
—¡Joder! —exclamó—. Esto va mal, Olof. Va de mal en peor.
La cabeza estaba a punto de estallarle de dolor, y no era por el vino. Los viandantes de lacalle de Sveavägen caminaban con la vista fija en el suelo y algunos se apretaban las sienes con las palmas de las manos.
Por la tarde, sólo se había dejado sentir en el aire la tormenta en ciernes, pero la tensión eléctrica había aumentado poco a poco, de forma imperceptible, y, ahora, rayaba lo insoportable a pesar de no haber ni una nube en el cielo nocturno, ni un trueno en la lejanía, niesperanza alguna de que descargara el temporal. El impreciso campo eléctrico era inaprensible, pero se sentía y se notaba.
Era como un apagón eléctrico al revés: desde las nueve aproximadamente no podía apagarse una sola bombilla ni desconectar ningún aparato eléctrico. Si uno intentaba tirar del enchufe se producía un chisporroteo terrible y saltaban chispas entre la toma de contacto y elenchufe, impidiendo que se interrumpiera el circuito.
Y el campo eléctrico incluso aumentó su potencia.
Henning se sentía como si le hubieran enrollado alrededor de la frente un cable eléctrico que lanzaba dolorosas descargas, y era una verdadera tortura.
Pasó por allí una ambulancia con las sirenas ululando, bien porque se tratara de una urgencia o, sencillamente, porque no habíamanera de apagarlas. Un par de coches aparcados tenían el motor en marcha.
—¡Salud, comandante!
Alzó el envase de vino a la altura del rostro, echó la cabeza hacia atrás y lo abrió. El chorro de vino cayó sobre la barbilla y se le deslizó por el cuello antes de que consiguiera apuntar bien para que le entrara en la boca. Cerró los ojos y bebió dos buenos tragos, mientras que la bebida...
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