Desde grandes esperanzas a la guerra civil: la caída de la democracia en españa.

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  • Publicado : 10 de diciembre de 2010
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DESDE GRANDES ESPERANZAS A LA GUERRA CIVIL: LA CAÍDA DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA.
Juan J. Linz

La muerte de la democracia española era la última de una cadena de caídas en Europa (Italia, Portugal, Alemania y Austria). Esta circunstancia cuenta por muchos de los rasgos distintivos de la crisis de la República Española entre 1931 y 1936, incluyendo la intervención extranjera en la guerra civil.Que la democracia española haya sobrevivido a la aparición del fascismo en otros países ayuda a explicar la respuesta del socialismo español. La Republica fue, entre las democracias europeas que fallaron, la más corta e inestable. Es el único caso en el que la caída condujo a una guerra civil, y España y Portugal son los únicos países en los cuales los regimenes que se establecieron sobrevivieronhasta 1976-77 y 1974 respectivamente.
En estos dos países de la península Ibérica el ejército jugó un rol directo en la caída, lo que trae sus experiencias más cerca de los procesos de América Latina. El alto nivel de movilización en España, sin embargo, contrasta con el portugués así como con la mayoría de los casos de América Latina, y en este aspecto se parece a los modelos europeos. Tal vezmás que en cualquier otro caso (salvo el italiano) profundos conflictos y clivajes sociales están por debajo de la crisis política. Clases, religiones y conflictos regionales se combinan e interactúan con una intensidad única. España era la única democracia afuera de Europa oriental en la que clivajes regionales, culturales y lingüísticos jugaron un rol en la caída de la democracia. Las tensionesregionales eran ciertamente importantes en la crisis Austriaca, y tuvieron algún alcance en la crisis alemana, pero estas no se tuvieron como efecto el surgimiento de nacionalismos periféricos en contra del estado establecido por la mayoría de los españoles como un Estado-nación. Mientras asuntos y sentimientos religiosos eran relevantes a la crisis de Weimar e Italia, y eran importantes enPortugal y Austria, nunca fueron tan agrios -tan centrales- como en España.
El efecto acumulativo de los problemas enfrentados era asombroso, pero es notable que no contribuyeran a esto las divisiones existentes en lo que respecta a la política externa y a las responsabilidades de guerras coloniales . Las guerras coloniales de fines del siglo XIX y principios del XX en Cuba, las Filipinas y Marruecoseran un capitulo cerrado salvo por el tamaño de los cuerpos de la milicia y la división dentro del ejercito residual de aquellos tiempos. La depresión mundial afectó a España, pero la economía agraria mixta y el relativo aislamiento del comercio mundial redujeron el impacto.
La República era un nuevo régimen, pero tal vez en contraste con la República de Weimar y la austriaca, la legitimaciónde la monarquía fue mas seriamente socavada en España, y la lealtad de la milicia a la corona era menos intensa. No olvidemos que España tuvo un régimen republicano en el siglo XVIII, que las guerras dinásticas debilitaron la monarquía después de su restauración, pero sobre todo, que el apoyo del rey a romper la ley constitucional con la dictadura de Primo de Rivera en 1923, distanciaron a la clasepolítica de la restauración. El ejército no fue totalmente compasivo con el golpe de 1923, se volvió en contra del dictador a causa de sus arbitrarias políticas en cuanto a asuntos militares, y contribuyeron con su caída, lo que dejó a la monarquía en una posición ambigua. Una insignificante minoría del ejército estuvo conspirando contra la corona, y luego del sorpresivo éxito de los candidatosrepublicanos en las elecciones municipales de 1931, el ejército se apaciguó. Un gran número de oficiales estaban listos para reconocer la Republica, mientras que el rey abandonaba el país. En contraste con el Reichswehr, el número de oficiales de la aristocracia era pequeño. Los seguidores de la dictadura no estaban entusiasmados con Alfonso XIII, quien había abandonado a su héroe. El desafío...
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