Devora

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UNIVERSIDAD DE CHILE Facultad de Filosofía y Humanidades Departamento de Literatura Curso: Seminario de análisis de textos Profesor: David Wallace Ayudante: Riva Quiroga

Débora
Pablo Palacio

Teniente has sido mi huésped durante años. Hoy te arrojo de mí para que seas la befa de los unos y la melancolía de los otros. Muchos se encontrarán en tus ojos como se encuentran en el fondo de losespejos. Como eres hombre, pudiste ser capataz o betunero. ¿Por qué existes? Más valiera que no hubieras sido. Nada traes, ni tienes, ni darás. Algunos inflan el pecho, y no quieren saber que lo han inflado con el viento del vecino. Todos han inflado su pecho con el viento de sus vecinos, y después, muy serenamente, han cruzado los brazos bajo las costillas falsas, como diciendo, «¿quiénes son esosgranujas?» Es verdad que eres inútil. Pero te sostiene la misma razón que a Juan Pérez y Luis Flores. He puesto frente a frente. El vacío de la vulgaridad y La tragedia de la genialidad y veo que le conviene más lo primero. Siendo ridículo, corresponde a tus valores el signo matemático -- (ridículo), en contraposición al enorme + que ahogará a los martirizados por aquella tragedia. A los genialesles atraganta el momento genial como el bolo a los atragantados. Es por esto que eres vulgar. Uno de esos pocos maniquíes de hombre hechos a base de papel y letras de molde, que no tienen ideas, que no van como una sombra por la vida: eres teniente y nada más. Creyeron que esos maniquíes, viviendo por sí debían recibir una savia externa, robada a la vida de los otros, y que estaba sobre todo lacopia de A o B, carnales y conocidos. Tanto que Edgardo, héroe de novela, alma en pena, olisquea las maderas olorosas de los tocadores, llama a la alcoba de las doncellas e infla el velamen del deseo entre las sábanas de lino. Edgardo, héroe de novela, martirizado por la perpetuidad de las evocaciones, alguna vez amanecerá colgado a la ventana del gregarismo, finalizado por la escala de seda deldesprecio. Sólo quedará el fantoche inventado, huyendo cada vez más sediento de la revelación. Pero el libro debe ser ordenado como un texto de sociología y crecer y evolucionar. Se ha de tender las redes de la emoción partiendo de un punto. Este punto, intimidad nuestra, pedazo de alma tendido a secar lo enfoco hacia los otros, para que sea desencuadernado en un descanso dominical, o desdeñosamenteruede sobre una mesa descompuesta o en el atiborramiento de la mesilla de noche.
1

¿Y cómo te dejo, Teniente? Ya arrancado de mí volitivamente, tengo prisa por la pérdida. Ante una amenaza definitiva e indispensable, surge la espera de la amenaza, y es tan fuerte como la espera de la novia. Quiero verte salido de mí. Sin la ilusión visual de la niñez, no pasarás la mano ante tus ojos, creyendoencontrar a diez centímetros de la pupila todo el mundo real atemorizador. Ir, cogidos de los brazos, atento al desarrollo de lo casual. Hacer el ridículo, lo profundamente ridículo, que hace sonreír al dómine, y que congestionado dirá, «¿Pero qué es esto? Este hombre está loco». --Ve --alargando mi brazo y con el indicador estirado. Y mientras ves, alejarme de puntillas, haciendo genuflexiones,horizontalizando los brazos para guardar el equilibrio...

Solo. --Buenos días, mi capitán. --Buenos días, teniente. Y las manos a las viseras, en forma perpendicular. (Estoy bajo la acción de toxinas tricocefálicas). Bien rectos, las corvas arqueadas, el pecho alto: recuerdos de estampas prusianas. Fuertes los golpes de los tacones sobre las piedras y largos los pasos, piensan en la probablepotencia de un puñetazo bien sentado. Cómo se siente el influjo psíquico de las puntas afiladas y repiqueteantes. Puede ponerse: el peligroso apoyo moral de las armas acentúa en forma magnífica el vigor de los muslos. Esta receta sería insuperable para los que buscan mujeres gordas. Teniente, has hecho de tu alma una hornacina para la faz grave de la madre. Y debiendo partirse de ti, zarpan del...
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