Di no a las drogas

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ES HORA DE ESCUCHAR AL CORAZON

Cuando llegamos al salón ya había mucha gente, hombres y mujeres, jóvenes casi todos de nuestra edad, todos expectantes. El salón estaba muy bien iluminado y por los altoparlantes se escuchaba una voz amable que invitaba a quienes llegábamos a deshacernos de todas las sustancias psicoactivas, ello era un requisito para poder disfrutar esa noche de luces en quecada uno escucharía a su propio corazón.
A la entrada eran muchas y muchos a los jóvenes que sacaban de sus bolsillos y de sus mochilas pequeñas bolsas y papeletas de droga y las iban depositando en una inmensa bolsa de papeles fosforescentes sostenida por dos muchachas. La voz de altoparlante era tan amable y la música tan bella que era casi seguro que todos cedieran a entregar lo que traían.No hacían falta las requisas.
Cuando entramos, Javier saco de su media un pequeño paquete, quizás de la misma marihuana que había fumado o tal vez otra sustancia, y lo arrojo a la bolsa multicolor. Yo le seguí de cerca. Antes de entrar, dos jóvenes algo mayores con cara amable miraban a cada uno de los espectadores a los ojos y preguntaban de cerca si realmente habían desechado todo lo que teníanque desechar. Era entonces cuando algunos se devolvían y sacaban algún otro paquete y lo depositaban en la bolsa, pero había otros que se resistían y, en vez de decidirse a entrar, salían del salón. ¡Pobres!
Tan pronto entramos, un grupo de personas nos ofreció una bebida caliente y un bocadillo. Tanto Javier como yo, recibimos la merienda agradecidos y buscamos un buen sitio donde ubicarnos.El lugar en si era singular. Estaba iluminado con reflectores de luces de colores que inundaban todo el espacio y gran parte del techo corredizo estaba al descubierto dejando entrever la magnificencia del cielo estrellado. A los pocos minutos el salón estaba prácticamente lleno y se sentía un ambiente mágico, de buena energía, esperanzado, todo gracias a la expectativa de los presentes y a lamúsica cadente que se oía de fondo. Yo estaba muda, Javier igual y creo que todos los presentes: no había alboroto. De un momento a otro un muchacho tomó uno de los micrófonos y nos dio la bienvenida.
“Sean todos y todas bienvenidos a este espectáculo mágico a este evento que hemos llamado Escucha a tu corazón en una noche de luces. Ante todo, gracias por venir, y felicitaciones, pues senecesita valor para aceptar la invitación, porque del evento solo hemos revelado el nombre.

“Primero quiero contarles como nació este espectáculo. La idea surgió de cinco amigos, a raíz de una experiencia común y a la vez dolorosa que vivieron dos de ellos: el camino de las drogas. Afortunadamente nuestros amigos no estaban tan perdidos y logramos que reaccionaran, precisamente, una noche, cuando elcielo estaba inundado de estrellas, como hoy.
“Estábamos los cinco una vez en el campo, en una casita escondida en la montaña, sentados a la orilla de un rio. Allí habíamos invitado a nuestros amigos a compartir con nosotros, como muestra de amistad. Cuando la noche había entrado a plenitud, apareció junto a nosotros un hombre viejo, demasiado viejo, pero muy lúcido. Cuando le expresamos a aquelhombre nuestra sorpresa de encontrarlo en ese lugar, nos explicó que todas las noches estrelladas salía a meditar y a escuchar su corazón, porque”… a pesar de mis años, que son muchos, soy consejero de gentes importantes, así como de muchos jóvenes que acuden a mi para aprender el truco de escuchar su corazón”.
Fueron tan sugerencias y cordiales sus palabras que nos quedamos perplejos al escuchara ese hombre cargado de años, de sabiduría y de bondad. Lo oímos con atención y reverencia. Las palabras salían de su boca como suaves melodías, como plumas rojas de pájaros o como diosas danzarinas. Todo lo que decía era una suerte de murmullo manso que se iba aposentando dentro de nosotros, junto al corazón. Aquel hombre nos invito luego a jugar, a saltar, amover nuestro cuerpo al son de la...
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