Diario de una prepago

La otra cara de una acompañante
PUBLICADO 8/26/2009 |325 Comentarios|Comente
Hola de nuevo. Empiezo de manera contundente: tienen razón los que dicen que mi vida no es color de rosa. Lo he dicho antes, en otras entradas (gracias, para el que me corrigió en un comentario) y lo que menos me interesa es incitar a la prostitución. Si otras niñas se excitan con mis relatos, me parece delicioso, peroen ningún momento quiero o me interesa que se vayan por el camino de las acompañantes. Cada quien hace de su vida lo que quiera.  Yo escogí esta vida, por el momento, y lo que he tratado es de disfrutar de mi trabajo lo que más pueda. Ya les había escrito algo parecido. Es como si ustedes se levantan a trabajar todos los días y se mueren del tedio de llegar a sus oficinas o a donde sea y así todoslos días. Mi trabajo no es que sea fácil, saber que te tocan extraños –unos menos extraños que otros- y que a veces no estás de ánimo pero que el dinero es una razón muy fuerte para hacerlo. Por eso trato de gozarme mucho lo que hago. Me meto en la fantasía de los clientes y en lo que ellos quieren  y trato de dejarme llevar. Obvio, muchas veces no es agradable, y yo he optado por contarles austedes aquí los momentos excitantes, pero no es que sea siempre así.

Me he topado con gordos asquerosos que huelen a cigarrillo, que no se bañan, hombres que me llaman un sábado o un domingo en un guayabo impresionante y me toca lidiarlos. Me ha tocado tipos muy feos que no saben tocar a una mujer y que se sobrepasan en agresividad  porque “pagaron” y “tienen derecho”. No quería contarles mucho deeso, pero más de una vez me he puesto a llorar cuando pasan estas cosas. Insisto: no quiero dármelas de víctima, es el camino que elegí, pero eso no me exime de sentir y sufrir a veces. Una vez un tipo me escupió en la cara varias veces, borracho, tratándome como un animal. Alguna otra vez, uno me empujó contra una pared haciéndome un chichón en la parte de atrás de mi cabeza. Estos son hechosesporádicos, no pasa muy seguido, pero pasa. Una prepago se expone a todo, desde clientes super bien que te invitan a sus casas hasta malparidos que como no pueden levantarse una mujer por sí solos, necesitan pagar pero además agredir y ser ofensivos para sentirse “más hombres”.

Los domingos son los días que más melancolía me da y por eso trato de dormir hasta tarde, me gusta no pensar mucho.Siempre hablo con mi familia por teléfono, ellos saben que estoy bien, que con mis “eventos” y que con los actos de protocolo donde les digo que trabajo me está yendo bien, pero cuando cuelgo me da nostalgia porque quisiera tenerlos cerca y poder abrazarlos. Pero son pasajes del día que supero pronto. Yo lo que quiero es ahorrar mucho, muchísimo, que nunca me falte mi propia plata. Los domingos opto,casi siempre, por caminar por la séptima bajar hasta el Andino, EL Retiro, Atlantis, comprar ropa (comerme mis papas de MacDonalds, que son mi debilidad,  ya les he dicho) y a veces meterme a un cine o lo que sea. Sí tengo amigos pero algunos saben de mi trabajo y ya les he dicho que la mayoría no son tan leales, solo quieren ver cómo sacan un polvo gratis y lo que menos me interesa cuando no estoytrabajando es darlo gratis. Suficiente tengo con mi trabajo para dárselo a alguien que cree que con lora barata me va a convencer.

¿Que si me hace falta un novio? Claro, pero es que no hay hombres con la madurez mental para aceptar mi trabajo, para saber que soy una acompañante y que, así me retire, me van a perdonar. Estoy segura de que si algún día dejo esto, me tocará inventarme mi pasadoporque ningún hombre soportaría saber que su novia fue una puta ¿o sí? Y sí me hace falta querer a alguien pero eso no es tan fácil sobretodo cuando me acostumbré a que el dinero esté de por medio. A veces quiero dejarlo todo, pero ya el corazón se me ha endurecido mucho. Es que si hay alguien que conozca bien a los hombres, somos nosotras, las putas. Y como puta que soy, no le creo a nadie ni...
tracking img