Dios vuelve en un harley

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“Dios Vuelve en una Harley”
-Joan Brady-

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“Una magnífica historia que nos hace sentir vivos y libres”
John Gray, autor de Los Hombres son de Marte, las Mujeres son de Venus

Sobre la autora: Joan Brady

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“Dios Vuelve en una Harley” es la novela que lanzó a Joan Brady a la fama.
Tanto esta novela como la siguiente de la autora “Hasta el Cielo”, han sido traducidas anumerosos idiomas y aclamadas por millones de lectores por su mensaje de fé, esperanza y autoafirmación. Su novela más reciente “Dios en una Harley: El Regreso”, que también forma parte de la colección Millenium, retoma la historia de Christine en un relato tan mágico e inspirador como los anteriores.

Joan Brady dicta conferencias y cursos que promueven el crecimiento personal y laespiritualidad. Vive en California.

Sinopsis

Christine sabe que no se equivoca y que los errores pesan y duelen. Sabe también que su cuerpo no se ajusta a los cánones de belleza al uso y que a sus treinta y siete años pocas esperanzas le quedan de encontrar al hombre ideal con quien compartir su futuro. Lo que Christine no sabe es que Dios ha vuelto a la tierra para entregarle unas simples reglas devida, acordes con nuestro tiempo, que harán de ella una mujer distinta y libre.

Aunque vista chamarra de cuero y cabalgue una Harley Davison, en los ojos de Dios está la sabiduría y en sus palabras sencillas descubrimos lo que siempre habíamos sospechado: el camino hacia la felicidad empieza y acaba en nosotros mismos, y sólo desde la aceptación de nuestro ser más íntimo seremos capaces deamar y dar sin perdernos en el laberinto de los deseos frustrados.

Tras el éxito de “Las Nueve Revelaciones” y “Voces del Desierto”, Joan Brady nos propone en su novela una nueva vía hacia la espiritualidad, donde el saber se reencuentra felizmente con la ternura y el humor.

1

Soy la primera en admitir que nunca he entendido por qué lo llaman el “Estado Jardín”. Y sobre todo noentendía por qué, después de siete años sabáticos en la Costa Oeste, me sentía feliz de estar de vuelta en Nueva Jersey. Al fin y al cabo, todo el mundo asocia Nueva Jersey con los malsanos humos industriales que flotan sobre el nudo de la autopista. Turnpike en Newark y no con el frondoso follaje otoñal que transcurre a ambos lados de la Garden State Parkway. Nuestro estado es blanco de todas lasburlas en las tertulias televisivas nocturnas, aunque nunca se menciona el gran sentido del humor con que encajamos todos esos comentarios despectivos. También es un error frecuente asumir que nosotros, los de Jersey, sufrimos un complejo de inferioridad colectivo por vivir justo al lado de Nueva York, la ciudad que nunca duerme. No importa. Tampoco somos quienes sufrimos atentados terroristas.Quizá, por fin a alguien se le ocurrió que bastante desgracia teníamos.

Allá ellos. Tenemos algo que los neoyorquinos no tendrán nunca: La costa de Jersey. Quien haya pasado aquí siquiera una hora a la luz de la luna o bajo el sol reconocerá que nuestro litoral podría despertar el romanticismo latente enterrado en el fondo del neoyorquino mas cínico. La pandilla de la tele puede hacertodos los chistes que quiera sobre “Chersy”, pero probablemente esto se deba a que estos tipos nunca han presenciado el instante en que la blanca espuma hace estallar la sal en el aire del atardecer y la Luna parece un bollo inglés de color naranja saliendo de golpe del tostador de las nubes.

Así es como yo lo vi la primera noche que conduje por la interestatal 95 hasta aparcar por findelante de la urbanización de mi nuevo apartamento, a tan sólo cinco manzanas de la playa. Había hecho todos los preparativos por teléfono desde Los Ángeles y luego había cruzado el país en coche en tan sólo cuatro días. Por algún motivo sentía una necesidad urgente de regresar a todo lo que me era familiar, y las tarjetas de crédito y los sistemas de fax volvían ese tipo de gestiones increíblemente...
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