Disturbios en roma y muerte de cayo graco

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COMENTARIO DE TEXTO

Disturbios en Roma y muerte de Cayo Graco (Plutarco, Cayo Graco, 16-19)

Fulvio, luego que estuvieron todos juntos, persuadido por Cayo, envió a la plaza al más joven de sus hijos con un caduceo. Era este mancebo de gracioso y bello aspecto, y entonces, presentándose con modestia y rubor, los ojos bañados en lágrimas, hizo proposiciones de paz al cónsul y al Senado.Los más de los que allí se hallaban oyeron con gusto hablar de conciertos; pero Opimio respondió que no pensaran mover al Senado por medio de mensajeros, sino que como ciudadanos sujetos a haber de dar descargos, bajaran ellos mismos a ser juzgados, entregando sus personas e implorando clemencia, y dio orden al joven de que bajo esta condición volviese, y no de otra manera. Por lo que hace aCayo, quería, según dicen, ir a hablar al Senado, pero no conviniendo en ello ninguno de los demás, volvió Fulvio a enviar a su hijo con las mismas proposiciones que antes; mas Opimio, apresurándose a venir a las pianos, hizo al punto prender al mancebo, y poniéndolo en prisión, marchó contra Fulvio y los suyos con mucha infantería y ballesteros de Creta, los cuales, tirando contra ellos e hiriendo amuchos, los desordenaron. En este desorden Fulvio se refugió en un baño desierto y abandonado; pero hallado al cabo de poco, fue muerto con su hijo mayor. A Cayo nadie le vio tomar parte en la pelea, pues no sufriéndole el corazón ver lo que pasaba, se retiró al templo de Diana, donde, queriendo quitarse la vida, se lo estorbaron dos de sus más, fieles amigos. Pomponio y Licinio, quienes,hallándose presentes, le arrebataron de la mano el puñal y le exhortaron a que huyese. Se dice que, puesto allí de rodillas y tendiendo las manos a la diosa, le hizo la súplica de que nunca el pueblo romano por aquella ingratitud y traición dejara de ser esclavo. Porque se vio que la muchedumbre le abandonó, a causa de habérseles ofrecido por un pregón la impunidad.
Se entrego Cayo a la fuga: yyendo en pos de él sus enemigos, le iban ya a los alcances junto al puente Sublicio. Entonces dos de sus amigos le excitaron a que apresurase el paso, y ellos, en tanto, hicieron frente a los que le perseguían, y pelearon delante del puente, sin dejar pasar a ninguno, hasta que perecieron. Acompañaba a Cayo en su fuga un esclavo llamado Filócrates, y aunque todos, como en una contienda, lo animaban,ninguno se movió en su socorro, ni quiso llevarle un caballo, que era lo que pedía, porque tenía ya muy cerca a los que iban contra él. Con todo, se les adelantó un poco, y pudo refugiarse en el bosque sagrado de las Furias, y allí dio fin a su vida, quitándosela Filócrates, que después se mató a sí mismo. Según dicen algunos, aun los alcanzaron los enemigos con vida; pero el esclavo se abrazó consu señor, y ninguno pudo ofenderle hasta que acabó, traspasado de muchas heridas. Refiérese también que no fue Septimuleyo, amigo de Opimio, el que le cortó a Cayo la cabeza, sino que. habiéndosela cortado otro, se la arrebató al que quiera que fue, y la llevó para presentarla, porque al principio del combate se haba echado un pregón ofreciendo a los que trajesen las cabezas, de Cayó y Fulvio loque pesasen en oro. Fue, pues, presentada a Opimio por Septimuleyo la de Cayo, clavada en una pica, y traído un peso, se halló que pesaba diecisiete libras y dos tercios: habiendo sido hasta en esto Septimuleyo hombre abominable y malvado porque habiéndole sacado el cerebro, rellenó el hueco de plomo. Los que presentaron la cabeza de Fulvio, que eran de una clase oscura, no percibieron nada. Loscuerpos de estos y de todos los demás muertos en aquella refriega, que llegaron a tres mil, fueron echados al río. y se vendieron sus haciendas para el Erario. Prohibieron a las mujeres que hiciesen duelos, y a Licinia, la de Cayo, hasta le privaron de su dote: pero aún fue más duro y cruel lo que hicieron con el hijo menor de Fulvio, que no movió sus manos ni se halló entre los que combatieron,...
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