- Dulce Venganza

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Lynsay Sands
Dulce Venganza


Índice





Argumento
LOCURA DE AMOR
La vida de su hermano corre un grave peligro y su intento por huir a las escarpadas montañas de las Highlands ha sido un tremendo fracaso... Kyla es capturada por unos escoceses, los más salvajes y peligrosos con los que se haya encontrado; pero la visión de los muslos más recios y musculosos que jamás haya visto laobnubilan hasta el borde de la locura. Una locura que poco a poco se va transformando en puro deseo y que calentará lugares de su cuerpo que no sabía siquiera que existieran.
Sin embargo, aunque el atractivo Galen MacDonald la recogiera y se casase con ella, todavía tendría en mente volver y destruir a sus enemigos. Pero ¿y si consiguiera hacerse con la ayuda de su feroz guerrero? El lordescocés afirma que el plato más dulce de todos nunca se sirve frío...
Esta noche, ella descubrirá si tiene razón.

Capítulo 1
Kyla fue la primera que los vio. Estaba tendida boca abajo en la carreta; dormía un sueño ligero cuando una hoja le cayó en la frente. Frunció el ceño, hizo a un lado las pieles que la cubrían, las apartó un poco e intentó acomodarse de nuevo en el cálido y reparador ovillodel sueño; pero el malestar se lo impidió.
Abrió los ojos con esfuerzo y parpadeó; las pieles que la cubrían le pesaban como una losa, y se movió lentamente para encontrar una posición que mitigara el intenso dolor que sentía en la espalda. Era un dolor creciente y punzante; una forma miserable de comenzar el día, concluyó disgustada, e inmediatamente recordó el ungüento milagroso de Morag. Elremedio tenía un olor tan repugnante como el de un retrete en un caluroso día de verano, pero su dolor había desaparecido en el instante en que le fue aplicado; por lo menos temporalmente, pues los efectos le duraron unas pocas horas, y tuvieron que untarle de nuevo el fétido bálsamo para contrarrestar el ardor de la agonía. Todo era más soportable gracias a su agradable efecto adormecedor, pensóexhalando un suspiro; se incorporó con cuidado y miró esperanzada a Morag, que dormía a su lado.
Creyó que una gota lluvia le había caído en el rostro. La piel que la cubría se deslizó hacia abajo y su irritación dio paso a la sorpresa cuando sintió una textura arenosa en el dedo; entonces comprendió que no era agua, sino una pequeña gota de fango. Levantó la mirada instintivamente y vio las siluetassuspendidas en las ramas. Se ocultaban silenciosas e inmóviles entre los árboles, observando atentamente la caravana que avanzaba.
Kyla iba a advertirle a su escolta cuando un gemido fuerte y prolongado invadió el aire, poniéndole los pelos de punta. A la primera voz se le unió lo que parecía ser otro centenar de voces, y la carreta se detuvo bruscamente.
Desconcertada, Kyla vio cómo un hombrese lanzaba con agilidad desde las alturas y en un segundo se encontraba entre Morag y ella. El hombre tenía el pelo rojo como el fuego y los ojos le brillaban. Su espada refulgía a la luz de la luna. La joven reparó en que su kilt ondeaba con la brisa de las primeras horas de la tarde. Desde donde estaba, tuvo una vista privilegiada de sus piernas, desnudas hasta los muslos. Eran firmes yarmoniosas, advirtió la joven con un interés totalmente inapropiado, dada la situación. Se distrajo en los moldeados tobillos, las pantorrillas musculosas, las rodillas proporcionadas y los fuertes muslos, pero él dejó escapar otro largo gemido y la atención de la muchacha volvió a la espada que sostenía.
De no haberlo visto, Kyla habría pensado que su lamento era el alarido de los muertos que ascendíadesde el abismo del infierno. Era un gemido agudo y estridente que parecía atravesarle el cerebro y rivalizar con su dolor de espalda. De nada sirvió que la voz del hombre fuera seguida por las de quienes estaban en las ramas, y cuando éstos comenzaron a lanzarse desde allí, se formó un gran alboroto en el claro del bosque. Urgentes gritos de advertencia y gemidos de dolor brotaron alrededor de...
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