Eduarda mansilla, la traducción rebelde

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María Rosa Lojo Eduarda Mansilla, la traducción rebelde Feminaria, nº 30/31, Año XVI, abril 2007: 97-99

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EDUARDA MANSILLA: LA TRADUCCIÓN REBELDE. Por María Rosa Lojo (CONICET-UBA-USAL) Eduarda Mansilla nació en Buenos Aires en 1834, no en 1838, como se creyó por mucho tiempo, quizá porque la autora se sentía más ligera con unos años menos. Después de una no muy larga vida viajera, murió enla ciudad de su nacimiento, en 1892, a causa de una enfermedad cardíaca, o quizá de la medicación (estricnina) que le administraban para combatir esa enfermedad, en una época peligrosa que utilizaba voraces sanguijuelas para detener las hemorragias. Había que sobrevivir a los médicos y a Eduarda no le inspiraban demasiada confianza (fue una adepta temprana de la homeopatía). Sin embargo, ella,que desde el relato fantástico había saboteado el cientificismo y sus totalitarias pretensiones de poder y de saber (léase, sobre todo, El ramito de romero), no pudo evitar convertirse, finalmente, en una víctima de la medicina alópata. Perteneció a una familia prestigiosa, de gente llamativa: su padre fue el vistoso general Lucio Norberto Mansilla; su madre, Agustina Ortiz de Rozas, tuvo el raroprivilegio de ser celebrada, aun por los enemigos políticos, como la mujer más bella de su tiempo; más tarde, su hermano Lucio Victorio –dandy, duelista, escritor, militar— cultivó el arte de la provocación con tanto éxito personal y literario, que el recuerdo de los Mansilla ha quedado, sobre todo, asociado a su memoria1. Durante su infancia, esa familia también fue poderosa. Eduarda era la sobrinade Juan Manuel de Rosas, que gobernó Buenos Aires, y desde la ciudad del puerto, la Argentina entera. Ricardo Palma recoge una anécdota según la cual, Eduarda, niña aún, habría servido como traductora en las conversaciones del Restaurador con el conde Walewski, durante el bloqueo-anglofrancés al Río de la Plata. El relato, no confirmado por pruebas documentales, tiene sin embargo una verdadsimbólica incontrovertible. No sólo porque presentarle al orgulloso conde, hijo de

María Rosa Lojo Eduarda Mansilla, la traducción rebelde Feminaria, nº 30/31, Año XVI, abril 2007: 97-99

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Napoleón Bonaparte, una jovencísima intérprete de trece años que además era su sobrina, hubiera sido una “compadrada” digna de Rosas, sino sobre todo por su carácter premonitorio para la vida de Eduardamisma, que supo mediar entre culturas y políticas, traducirlas una a la otra, y, que particularmente en su más lograda novela: Pablo, o la vida en las Pampas (París, Lachaud, 1869)2, les “explica” la Argentina, en francés, a los franceses. Hay considerables razones para que así ocurra. Francia es el referente inexcusable de la gesta independentista en la Argentina, es el modelo cultural porexcelencia, representa el ideal civilizatorio. También hay razones biográficas. Eduarda, casada con el diplomático Manuel García Aguirre, vivió en París y en Bretaña, su yerno era bretón y bretones fueron sus nietos, por parte de su hija Eda. Lectora asidua de la literatura francesa, clásica y romántica, se convirtió también, con envidiable facilidad, en autora bilingüe. Pero su actitud ante esa cultura quesin duda admira, y de la que participa, está muy lejos de ser burdamente imitativa, o exculpatoria de la “barbarie” argentina ante la civilización europea. Por el contrario, en Pablo..., su gran novela sobre las guerras civiles y el mundo rural pampeano, Eduarda se permite señalar, nada menos que a los europeos, que ellos también han sido bárbaros --hasta extremos jamás alcanzados por los gauchosvernáculos--, y que son bárbaros todavía: “Se combate entre nosotros, es verdad; en Europa se combate también, y aquí como allá, se ven siempre enfrentadas las grandes corrientes que agitan los mundos”3 No deja de advertir que si tantos inmigrantes llegan de Europa a la Argentina, es porque huyen de males que en esta última se desconocen (Pablo, p. 33). Por momentos, el tono se vuelve...
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