Ejercicio medico en el medioevo

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El ejercicio medico en el medioevo
Laín Entralgo, Pedro. Historia de la Medicina. Ed Masson, pags. 235-240
1. La tecnificación de la medicina medieval, incipiente en el siglo XI y evidente en el siglo XIII, tuvo su expresión social en dos eventos esencialmente conexos entre sí: la titulación oficial del médico y la reglamentación de su formación científica. Ya Rogerio II de Sicilia, movidoacaso por el sólido prestigio que a comienzos del siglo XII había logrado la Escuela de Salerno, estableció en 1140 la obligatoriedad de un examen estatal para ejercer en su reino la medicina. Lo mismo aconteció varios decenios más tarde en Montpellier, por disposición de su obispo, nada menos que bajo pena de excomunión. El paso decisivo hacia el general establecimiento de la titulación médica, ahoraya con expresa apelación a la enseñanza de Salerno, lo dio, sin embargo, Federico II, que en una amplia ordenanza de 1240 reguló los estudios médicos, impuso la obligación de un año de práctica al lado de un «médico experto» antes del examen oficial y mandó redactar la letra del juramento del escolar así aprobado y del diploma de la aprobación. No tardaron las nacientes Universidades en hacersuya tan decisiva novedad. Después de haber cursado estudios de «artes», el futuro médico seguía una carrera de varios años, con tres sucesivos grados académicos: baccalarius o «bachiller», licenciatus y magister o doctor. En París y en Montpellier se exigía un mínimo de cinco años y medio de asistencia a las aulas de la Facultad para aspirar a la práctica médica. Análoga fue la regla en lasrestantes Universidades. El estudiante de medicina oía leer y comentar la Isagoge de Ioannitius, los libros primero y cuarto del Canon de Avicena, el noveno del Liber ad Almansorem de Rhazes, la Ars parva de Galeno, el Pronóstico hipocrático y el escrito De diaeta in acutis, y en algunas Universidades el Colliget de Averroes. Para la esfigmología y la uroscopia se seguía a Filareto, a Teófilo y a Gillesde Corbeil. La llamada Articella, que reunía buena parte de dichos textos, tuvo amplia difusión como libro escolar. Sobre la enseñanza medieval de la anatomía, baste lo expuesto. La docencia en la Facultad de Medicina era exclusivamente teórica. Fiel al esquema didáctico al uso —proposición de una tesis, explanación de ésta, objeciones, contraobjeciones, solución final— el maestro daba su lectio,con el correspondiente texto a la vista, o resolvía los problemas que ocasionalmente se le presentaran (quaestiones quodlibetales). Las «bibliotecas» universitarias solían ser paupérrimas; {236} no más de nueve obras poseía la de París en 1395. El Continens de Rhazes era en ella la pieza más preciada.

El médico fue objeto de frecuentes sátiras; hablen por sí solos los nombres de Juan deSalisbury y Francesco Petrarca. «Hemos llegado a tiempos tales, que sin médicos no nos atrevemos a vivir, no pensando que sin ellos innumerables pueblos vivieron más que nosotros y con mejor salud», escribió Petrarca. Entre zumbas y dicterios -no desprovistos de razón en tantos casos-, el prestigio social del sanador va en aumento. La estimación con que sus encumbrados clientes —reyes, papas, magnates—distinguieron a Gilles de Corbeil, Teoderico de Lucca, Henri de Mondeville, Arnau de Vilanova y Guy de Chauliac es tal vez la mejor prueba. No todos los sanadores eran médicos titulados y prestigiosos. Abundaron los curanderos de todo género, y las prácticas supersticiosas y milagreras no decayeron. Merece especial mención la cura de la escrófula por imposición de manos, privilegio atribuido durantesiglos a los reyes de Inglaterra y de Francia; «toque del rey», se llamaba popularmente a la ceremonia, todavía en 1824 practicada en París por Carlos X, el día de su coronación, con 121 enfermos que le presentaron, quién lo creyera, el cirujano Dupuytren y el dermatólogo Alibert. Sin hipérbole puede afirmarse que sólo una parte de la población, y no la más numerosa, recibía en los siglos XIII...
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