El accidente

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Oriol Lladós

BARCELONA

ZARZAS EN LA CALLE

PRÓLOGO

A menudo los hombres no somos conscientes de la oscuridad que todo corazón acoge y acumula en su paso por el mundo. Resolverse a uno mismo desde las sombras del pasado es definitivamente un estilo de vida.
Esta novela transcurre por una Barcelona sumergida en un espacio sombrío de mi imaginación, una Barcelona laberíntica, fieltestiga de la decadencia de los personajes de la obra. Personajes cada uno con una historia agitada a la que deberá hacer frente. Cada uno diferente, pero con un punto de unión que les conecta: la pasión por las palabras.
He querido enfocar la ciudad desde su cara más abrupta, las vísceras de Barcelona, donde aguarda su poder, su magia y su pasión; una ciudad enzarzada, de la misma manera que en elcorazón de un hombre, en sentimientos ruidosos y desencajados.
Una novela de nostalgias, celos, dolor, ambición, crimen, obsesión y suspense.
Una crítica social, un paseo por las grandes citas literarias que han marcado un hito cultural y una trepidante excursión por las calles del arte catalán.
No soy una persona obsesionada con el fatalismo. Todo lo contrario. En este palíndromo que es la vida,la muerte no es más que la resolución de nosotros mismos, el desprendimiento de las cicatrices de la vida que nos devuelve al primer aliento; es la obra de arte que evoca al hombre la importancia de caminar hacia delante, hacia su inexorable destino; la luz de neón al final de una existencia repleta de accidentes; la síntesis que hace posible el brillo de vivir.
Según Alfredo Conde, ser escritores robarle vida a la muerte, por lo tanto, siendo fieles a la cita, la sangre derramada de Barcelona es parte vital de su grandeza porque la historia se imprime en sus heridas. Barcelona es escritora.
Ernest Hemingway dijo una vez: El mundo es un buen lugar por el que vale la pena luchar. Por desgracia para todos, la triste realidad llevó al detective W. Sommerset, encarnado por Morgan Freeman enla película Seven, a estar de acuerdo tan sólo con la segunda afirmación.
Así es Barcelona. Una ciudad con carácter, una mujer caprichosa que te seduce con lencería fina, una leyenda morbosa y sensual. Sin embargo, el beso de Judas se esconde a la vuelta de cada esquina. A saber. Un cleptómano, un pirado, una esposa infiel, un aprovechado, un chupasangre o un político, que es casi lo mismo. Aúnasí, el accidente más peligroso sería, indiscutiblemente, descubrirnos a nosotros mismos en la piel del hombre del saco.
La dulce mora se custodia por la zarza, gran contradicción de aguja, de entrañas perversas en las que fácilmente uno se pierde. La dulce mora, por suerte para ella, existe porque las espinas la protegen.

CAPÍTULO PRIMERO: ACCIDENTES

1

Es negra noche de Sábado, unaluna licántropa alumbra la ciudad Condal embadurnándola de aúllidos sordos. Bajo su mirada impenetrable, calles y callejones se han llenado de sombras tambaleantes.
Son las 03:07 de la madrugada, lo sé porque hace apenas un instante he mirado el cansado reloj que tictaquea colgado de mi muñeca.
La Plaza del Sol, que brilla más de noche que de día, ha ido llenándose de vida, poco a poco, como elbuen vino. Los bares hace ya un rato que han tocado su última hora; el día ha sido bueno y las cajas han rebosado alegría...la misma alegría que ahora se derrama por el suelo de la plaza. Se palpa una euforia que, de algún modo, se interpreta como asco en el rostro hastiado de la brigada de limpieza.
Una pandilla de perroflautas, tal y como les ha llamado la vecina del segundo en su afán de rogarsilencio, está echada sobre los siglos y el sudor histórico del barrio obrero de Gracia, ahogando penas y anhelando utopías cerveceras a cuenta del paqui-moving.
> Canturrea el vededor ambulante discretamente. Realizada la venta, se aleja contento por la calle Planeta.

Hace diez minutos, dos agentes de los Mossos d'Esquadra, en una de las calles que dá a la plaza, ha multado al buen...
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