El alma de la toga, angel ossorio y g.

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  • Publicado : 4 de octubre de 2010
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El alma de la toga

Ángel ossorio y gallardo
Este libro nos habla entre otras cosas del humanismo jurídico del abogado, también el autor nos da su punto de vista, considerando que la ley y el derecho no son ciencia si no arte.
Para el en la ciencia hay exactitud, y en el derecho y la ley no lo hay, este mas bien se basa en la experiencia; por lo tanto no contiene enunciados científicos, esdecir universales y ciertos si no meras conjeturas y posibilidades, es por eso que lo considera un arte.
También nos dice que para el la justicia es la realización del derecho y faltando la justicia el derecho no es nada, también se cuestiona ¿donde esta lo justo y que es lo justo?
Hace igualmente una observación que no es lo mismo ser un licenciado en derecho que un abogado.
En síntesis estelibro nos habla de características esenciales que debe tener una abogado.

QUIEN ES ABOGADO
El autor nos dice “todo el mundo puede ser abogado, hasta que no se demuestre lo contrario”
La abogacía no es una consagración académica, sino una concreción profesional. Nuestro titulo universitario no es de “abogado, sino de “licenciado en Derecho”, que autoriza para ejercer la profesión de abogado”.Basta pues, leer para saber que quien no dedique su vida a dar consejos jurídicos y pedir justicia en los tribunales, será todo lo licenciado que quiera, pero abogado, no.
Si no se conocen las pasiones, mas todavía si no se sabe atisbarlas, toda ciencia resultara inútil para abogar. El esclarecido ministerio del asesoramiento y de la defensa, va dejando en el juicio y el proceder unas modalidadesque imprimen carácter.
En el abogado la rectitud de la conciencia es mil veces más importante que el tesoro de los conocimientos. Primero es ser bueno; luego, ser firme; después, ser prudente; la ilustración viene en cuarto lugar; la pericia, en ultimo.
No es medico el que domina la fisiología, la patología, la terapéutica y la investigación química y bacteriológica, sino el que, con esa culturacomo herramienta, aporta la cabecera del enfermo caudales de previsión, de experiencia, de cautela, de paciencia, de abnegación.
Igual ocurre con los abogados. No se hacen con el titulo de licenciado, si no con las disposiciones psicológicas, adquiridas a costa de trozos sangrantes de la vida.
Abogado es, en conclusión, el que ejerce permanentemente (tampoco de modo esporádico) la abogacía. Losdemás serán licenciados en derecho, muy estimables, muy respetables, muy considerables, pero licenciados en derecho, nada más.

LA FUERZA INTERIOR

El hombre, cualquiera que sea su oficio, debe fiar principalmente en sí. La fuerza que en sí mismo no halle no la encontrará en parte alguna.
El hombre tiene fe exclusiva en el poder divino, por que los hombres no llevamos más fuerza que la queDios nos da.
Debemos confiar en nosotros, y vivir la propia vida, seguir los dictados de uno mismo se imponga y desatender los demás.
No es soberbia pues la decisiones de un hombre prudente nos se forman por generación espontaneas, si no como un fruto de un considerado respeto a opiniones, conveniencias y estímulos del exterior. Una vez el criterio definido y el rumbo trazados, hay que olvidarsede todo lo demás y seguir imperturbablemente nuestro camino.

En otros oficios humanos actúan el alma y la física, el alma y la economía, el alma y la botánica, el alma y la fisiología; es decir un elemento psicológico del profesional y otro elemento material externo. En la abogacía actúa el alma sola, por que cuanto se hace es obra de la conciencia y nada más que de ella. No se diga que operanel alma y el derecho, por que el derecho es cosa que se ve, se interpreta y se aplica con el alma de cada cual; de modo que no yerro al insistir en que actúa el alma aislada.
En nuestro ser, solo en nuestro ser hállese la fuerza de las convicciones, la definición de la justicia, el aliento para sostenerla, el noble estímulo para interponerla al interés propio… quien no reconozca en sí estos...
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