El alma de la toga

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  • Publicado : 31 de agosto de 2010
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TÍTULO: EL ALMA DE LA TOGA
AUTOR: ANGEL OSSORIO

Urge reivindicar el concepto de abogado. Tal cual hoy se entiende, los que en verdad lo somos, participamos de honores que no nos corresponden y de vergüenzas que no nos afectan.
“Ya que no sirves para nada útil estudia para abogado”.
La abogacía no es una consagración académica, sino una concreción profesional. Nuestro título universitariono es de “abogado”, sino de “Licenciado en derecho que autoriza para ejercer la profesión de abogado”. Basta pues, leerle para saber que quien no dedique su vida a dar consejos jurídicos y pedir justicia en los tribunales, será todo lo licenciado que quiera, pero abogado, no.
¿Por qué? Pues por la razón sencilla de que en las profesiones la ciencia no es más que un ingrediente. Junto a él operanla conciencia, el hábito, la educación, el engranaje de la vida, el ojo clínico, mil y mil elementos que, englobados, integran un hombre, el cual, precisamente por su oficio se distingue de los demás. Una persona puede reunir los títulos de licenciado en derecho y capitán de caballería, pero es imposible, que se den en ella las dos idiosincrasias del militar y del togado. En aquel a de predominarla sumisión; en este el sentido de libertad.
¡Que tienen que ver las aulas con este tipo de cristalizaciones humanas ¡Un catedrático sabrá admirablemente las pandectas y la instituta y el fuero real, y será un jurisconsulto insigne; pero si no conoce las pasiones, mas todavía, sino sabe atisbarlas, toda su ciencia resultará inútil para abogar.
Es el abogado la rectitud de la conciencia es milveces más importante que el tesoro de los conocimientos. Primero es ser bueno; luego, ser firme, después, ser prudente; la ilustración viene en cuarto lugar; la pericia, en el último.
Abogado es en conclusión quien ejerce en forma permanente (tampoco de modo esporádico) la abogacía. Los demás serán licenciados en derecho, muy estimables, muy respetables, muy considerables, pero licenciados enderecho nada más.
El día en que la voluntad desmaya o el pensamiento titubea, no podemos excusarnos diciendo: “me atuve al juicio de A, me desconcertó la inspección de X, me deje seducir por el alago de H”. Nadie nos perdonara, la responsabilidad es solo nuestra, nuestras han de ser también de modo exclusivo la resolución y la actuación.
El abogado debe de comprobar a cada minuto si se encuentraasistido de aquella fuerza interior que a de hacerle superior al medio ambiente, y en cuanto le asalten dudas en este punto debe cambiar de oficio.
Hay en el ejercicio de la profesión un instante decisivo para la conciencia del abogado y aun para la tranquilidad pública: el de la consulta. El letrado que después de oír al consultante se limite solo a preguntar “¿que dice la ley?”, corre mucho elriesgo de equivocarse y de perturbar la vida ajena. Las preguntas introspectivas origen del consejo inmediato, han de ser estas otras: ¿quien es este hombre que me consulta? , ¿Que se propone íntimamente?, ¿Que haría yo en su caso?, ¿a quien dañara con sus propósitos? En una palabra ¿donde esta lo justo? Resuelto esto, el apoyo legal es cosa secundaría.
Para comer lo importante es tener salud,tener apetito, tener tiempo y tener dinero. Con estas cuatro cosas, hallar fonda y elegir lista son extremos subalternos, que logra cualquiera con un poco de más o menos trabajo.
“las leyes, los códigos no deben ofrecer ningún interés. Se aprende a leer con imágenes y se aprende la vida con hechos. Figuraos siempre hombres y debates entre los hombres. Los códigos no existen en si mismos. Procurever y observar. Estudie la importancia de los intereses en la vida humana. La ciencia de la humanidad es la verdadera ciencia.
Cuando un abogado acepta una defensa, es por que estima –aunque sea equivocadamente- que la pretensión de su tutelado es justa; y en tal caso al triunfar el cliente, triunfa la justicia, y nuestra obra no va encaminada a cegar sino a dar luz.
Antes de hablar del...
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