El amor

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  • Publicado : 23 de enero de 2012
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Tenía algo de sueño así que me recosté en mi asiento, ya habían tocado la campana del receso así que no habría problema en echarme una dormidita. Nata seguía sentada en su puesto, delante mío. Estiré los brazos hacia su dirección dándole a entender lo que quería, ella inmediatamente captó mi petición y se dispuso a llevarla a cabo. Comenzó a acariciar mis brazos, cosa que me encantaba, me hacíamuy bien, me relajaba, era como una droga para mí y ella sabía lo mucho que me gustaba.
-Gracias- Dije cerrando mis ojos.
-No hay de qué, pero me la debes- Bromeó.
Me sumergí de nuevo en mi mundo, alcanzaba a escuchar las voces de mis amigas, pero no lograba interpretar lo que ellas decían, se oían lejos, cada vez más, supuse que ya se habían salido del salón.
De repente hubo un completosilencio, era tan acogedor, sólo estábamos nata y yo. Se me hizo un poco raro que ella no se fuera, tal vez quería acompañarme durante mi pequeña siesta o puede que estuviera maluca y quedarse conmigo sería la excusa perfecta para no moverse de su puesto. Bueno eso ya no importaba, como siempre razonando temas que no tenían relevancia, pero era lo único que encontraba para sacarlo por unos instantes demis pensamientos. Nata paró de acariciarme, interrumpiendo el hilo de mis pensamientos ¿Se habrá cansado? No me molesté en verificar qué era lo que hacía, me costaba levantar la cabeza para mirarla. Entonces iba a preguntarle, pero antes de que lo hiciera ya había retomado lo que hace un momento había interrumpido.
Sentí extraño su tacto. Quizás ya me estaban haciendo efecto las caricias, yatenía alucinaciones.
-No puedo dejar de pensar en él- Solté de repente. ¿Qué? Ya estaba diciendo estupideces!! –me gusta mucho, muchísimo, cada que pienso en él me siento rara. Cada que lo miro siento el acelerar de mi corazón, siento cómo la sangre manda descargas eléctricas por todo mi cuerpo. Me siento débil, desprotegida, y por raro que parezca, me agradan esas sensaciones tan extrañas. Sinembargo, no quiero sentirlas más, me están consumiendo. Quiero olvidarlo. Quiero devolver la cinta y fingir que nada de esto pasó, quiero volver a esos días en los que él no tenía conocimiento de mis sentimientos, en los que ni siquiera se percataba de mi existencia. Yo nunca quise que él se disgustara, ni que se sintiera perseguido, acosado. Esa nunca ha sido mi intención- Sentía como las palabrasluchaban por salir de mi boca, empujándose mutuamente para darse a conocer -¿Qué hago? Dímelo por favor, siento cómo mis 2 partes se pelean por encontrar una respuesta. Necesito sacar estos pensamientos, estos deseos que me surgen de repente, estas ganas incontrolables de ir corriendo a tirármele a los brazos o simplemente de estar a su lado, con eso me basta, con tenerlo cerca de mí, así no puedatocarlo, así no esté a mi alcance…

Tome una gran bocanada de aire, mi boca estaba seca de tanto hablar, pero me era imposible detenerla, no podía evitar expulsar todo lo que sentía. Tenía la necesidad de gritarlo, de desahogarme…
-¿Sabes algo? Mi mayor deseo, el que les gana a todos, ese que siempre oculto…es poder rozar mis labios con los suyos, no sabes cuánto lo deseo, es algo vergonzosopensarlo, demasiado cursi ¿no crees?

Nata detuvo las caricias, tal vez ya la había aburrido con semejante monólogo, así que estaba bien si quería irse. Sentí cómo se paraba de su puesto, no escuché sus pasos pero supuse que ya se había ido.
De repente brotaron de mí esas lágrimas que tanto había retenido, brotaban de mis ojos cerrados y se abrían camino hacia mis mejillas.
Que bueno que estabasola, no quería que la gente me viera llorar, y menos por esta razón.
-Creo que compartimos el mismo deseo…hablo de ese último que mencionaste
Escuchar esa voz fue como si me echaran un baldado de agua fría, no era posible…que…fuera él…no podía ser, seguro estaba paranoica. Mi reacción instantánea fue levantarme y mirar hacia la dirección de donde provenía la voz. Y para mi gran sorpresa, me...
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