El anillo

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EL ANILLO
La herencia del último templario

Jorge Molist

mr • ediciones

Diseño de la cubierta: Compañía

Ilustración de la cubierta: San Jorge (detalle), de Pere Nisard, Museo
Catedralicio de Palma de Mallorca, Archivo Oronoz

Primera edición: marzo de 2004
Segunda edición: abril de 2004
Tercera edición: abril de 2004
Cuarta edición: abril de 2004© 2004, Jorge Molist
© 2004, Ediciones Martínez Roca, S. A.
Paseo de Recoletos, 4. 28001 Madrid
ISBN: 84-270-3020-7
Depósito legal: M. 17.796 -2004
Fotocomposición: EFCA, S.A.
Impresión: Brosmac, S. L.

Impreso en España-Printed in Spain

Para Jordi, David y Gloria

Escondido en su anillo papal, habita un demonio.Acusación de Felipe IV de Francia, verdugo de templarios,
contra el papa Bonifacio VIII.
UNO

No es frecuente que a una mujer le regalen dos anillos de compromiso el mismo día. Por eso mi veintisiete aniversario fue tan especial.
El primer anillo lucía un espléndido solitario y me lo regaló Mike, el chico con quien llevaba saliendo más de un año. Un verdaderologro.
Mike es el muchacho ideal, ese con el que toda jovencita casadera sueña. O al menos debiera soñar y, si no lo hace ella, seguro que su mamá sí anhela emparentarse con alguien semejante. Corredor de bolsa, o mejor dicho, el hijo del propietario de la agencia, más que un prometedor futuro, él poseía desde la cuna un dorado porvenir: la fortuna de papá y mamá.
Bueno, pero quizá os estéispreguntando por el otro anillo. Pues el otro, ¡sorpresa!, también me exigía un deber, aunque no conyugal. ¿O tal vez sí? En realidad ese segundo anillo me comprometía, pero no con un hombre, sino con la aventura. Con una insólita aventura.
Claro que, cuando lo recibí, no sabía que se trataba de eso, ni siquiera sospechaba quién me lo podía enviar. Y si me hubieran dicho el nombre delremitente, no lo habría creído. Aquel aro de compromiso era el regalo de un muerto.
Tampoco barruntaba entonces que ambos anillos, o mejor dicho, que ambas obligaciones eran incompatibles. Así que me quedé con las dos joyas, haciéndome a la idea de que habría boda y de que mi apellido iba cambiar a Harding, aunque intrigada con ese otro extraño anillo. Soy muy curiosa y los misterios me ponenfrenética. Pero será mejor que cuente cómo ocurrió todo...

Cuando llamaron a la puerta, la fiesta ya estaba en pleno apogeo. Jennifer, con su vestido largo de escote profundo, y Susan, con sus pantalones ajustados de cintura baja, habían empezado a bailar desafiando a la concurrencia masculina. A los chicos, algunos con varias copas encima, se les iban los ojos. ¡Las muy frescas! ¡Cómo les gustaprovocar! El caso es que se les juntaron un par de bobos, vaso en mano, y así empezó el bailoteo general.
A mí no me importaba que esas dos hicieran babear a los tíos; en ese momento ya era una mujer comprometida y Mike, mi apuesto novio, me tenía cogida de la cintura y entre risa y trago, trago y risa, nos íbamos besando. Mi mano lucía un hermoso aro con un grueso brillante solitario demuchísimos quilates. Mike me lo había ofrecido unas horas antes, en el lujoso restaurante cercano a mi apartamento de soltera en Manhattan, donde me invitó a almorzar para celebrar mi cumpleaños.
—Hoy elijo yo el postre —dijo.
Y me sirvieron un magnífico soufflé de chocolate. A mí me vuelve loca el chocolate y al tercer o cuarto ataque a aquella delicia, la cucharilla tropezó con algo duro.—La vida es como un soufflé de chocolate —Mike imitaba la voz de Tom Hanks en la película Forrest Gump—. Nunca sabes lo que te puedes encontrar dentro —creo que avisaba, quizá temía que en mi voraz entusiasmo me lo pudiera tragar.
Y desde la sabrosa negrura un destello me deslumbró. Yo ya confiaba en que uno de aquellos días mi genio de la bolsa iba a presentarse con una pequeña...
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