El arte del ocio

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  • Publicado : 10 de marzo de 2011
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Los libros que más quiero de mi biblioteca están desapareciendo. Además de tener el color amarillo de la decrepitud, la encuadernación y las portadas que una vez tuvieron, ya no poseen la fuerzanecesaria para mantener las páginas unidas. Cuando los compré ya venían de otras batallas pues eran libros usados, los únicos que podía adquirir mientras estudiaba en la universidad. Tampoco yo les di unavida tranquila ya que me los llevaba a mis caminatas a las montañas y tenían que sobrevivir a mi mochila y a los aguaceros.
Uno de esos libros me acompañó de nuevo en las pasadas vacaciones, peroesta vez sin poder llevarlo fuera de casa porque su estado físico es realmente precario. La primera vez que lo leí tenía la consistencia suficiente para acompañar mis excursiones, ahora sus páginas sedespegan al tocarlas y su materialidad de libro prácticamente no existe. Sin embargo esta segunda lectura fue mucho más intensa que la primera, tal vez porque desde su punto de vista, el librotambién debe verme amarillo y deshojado, y más que una lectura fue un reencuentro, una conversación pendiente desde hace años.

“El Arte del Ocio” es el título de esta recopilación de pequeños ensayos yartículos de Hermann Hesse publicados en diversas revistas y periódicos desde 1.904 hasta 1.959. Este escritor alemán fue considerado como una especie de Paulo Coehlo pero inteligente, porque susnovelas sirvieron de alimento espiritual para generaciones desilusionadas y desvastadas por las guerras y las crisis del siglo veinte. Tenía 11 años cuando leí “Demian” y todavía guardo la impresión queme causaron aquellos dos mundos que hicieron entrar en crisis al personaje principal que narraba la historia: el mundo decente, conservador, el de las buenas costumbres y lo conocido, del cual suhogar era el templo; y el mundo de lo desconocido, el de la calle, el de las obscenidades y las reglas rotas que se abría con la puerta que daba a la calle. Luego leí “El Lobo Estepario” y encontré de...
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