El asesino de mentes

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EL ASESINO DE MENTES

Spider Robinson

Spider Robinson
Título original:Mindkiller Traducción: Jordi Fibla © 1982 by Spider Robinson © 1983 Ediciones Acervo Julio Verne 5 - Barcelona ISBN: 84-700-2360-8 Edición digital: Caronish R6 03/03

Este libro está dedicado a la Psique y a Allison Agradecimientos Para escribir esta novela he tomado prestadas ideas, intuiciones y observaciones demuchas personas. Las relaciono a continuación sin ningún orden especial: Doctor Jim Lynch, mi amigo de toda la vida, el primero que me introdujo en el campo de la gratificación cerebral; Larry Niven, cuyo relato «Muerte por éxtasis» es probablemente definitivo en este tema; doctor Jerry Pournelle; doctor Adam Redd, de la Universidad Rockefeller; Bob Shaw; Arych Routtenberg, cuyo artículo publicado en1978 por la revista Scientific American me impulsó finalmente a la creación de este libro; John D. MacDonald; Robert A. Heinlein y, naturalmente, Olds y Milner, quienes, en la década de 1950, iniciaron todo el asunto aplicando electrodos a cerebros de ratas en la Universidad McGill. No hay que culpar a ninguno de estos caballeros por lo que he hecho con sus ideas. Mientras escribo, sólo dos deellos saben lo que les he tomado en préstamo. Me ayudaron en la investigación Bob Atkinson, Bill Jones, John Bell, George Allanson y Andrew Gilbert; Bob Atkinson mecanografió más de la mitad del manuscrito cuando yo tenía un brazo en cabestrillo. Mi editor Donald Hutter, de Holt Rinehart y Winston, me hizo inapreciables sugerencias, así como mi agente, Kirby McCauley. Jeanne, mi brazo derecho, leyóel manuscrito mientras lo preparaba, me advirtió de los callejones sin salida y me ayudó a tapar las goteras. Gracias de todo corazón. Ah, y gracias al armero de Battleboro por el fusil Atcheson de asalto; y a la fonda Sea Breeze, en la bahía de St. Margaret, por su hospitalidad. Todo parecido entre los personajes de este libro y personas reales, vivas o muertas, no ha sido intencionado. Lasopiniones de un personaje nunca tienen que ser consideradas necesariamente como las del autor, pero deseo repudiar concretamente toda opinión desfavorable a la ciudad de Halifax expresada por los personajes. Es la ciudad más agradable en la que jamás he habitado. ¡Pero traten de persuadir de ello a un neoyorquino! Para los interesados en las influencias, este libro ha sido escrito mientras estabasometido a un continuo régimen de Charlie Parker, Jon Hendricks, Frank Zappa, John Lennon, Tom Waits y los Dixie Dregs. Halifax, 1981

1994 El puerto de Halifax por la noche es un panorama hermoso, y en el mes de junio suelen alinearse en el puente MacDonald parejas de enamorados y otros degustadores de esa belleza. Pero en Halifax incluso el mes de junio puede volverse contra uno con garras dehielo. Un termómetro al abrigo del enérgico viento hubiera marcado un poco por debajo de cero grados centígrados. Norman Kent tenía todo el magnífico panorama para él solo. Tenía conciencia del paisaje: se desplegaba ante su rostro y sus ojos estaban abiertos. También tenía conciencia del frío, porque de vez en cuando, cuando movía su cara helada, las lágrimas se desprendían de sus mejillas. Ni unacosa ni otra significaban nada para él. Incluso era vagamente consciente del ruido que hacía el continuo tráfico rodado a sus espaldas, los sonidos repetidos como el rítmico lamento de un gigante herido. Tampoco significaban nada para él. Pensándolo bien, Norman llegaba a la conclusión de que no había nada que significara algo para él, así que pasó una pierna por encima de la barandilla del puente.Una voz surgió de la noche. —¡Eh, jefe, no lo haga! Permaneció inmóvil un largo momento. Se acercaron apresuradas pisadas desde el extremo del puente correspondiente a Dartmouth. Norman se volvió y vio al hombre que avanzaba velozmente hacia él, bañado por la luz pasajera de los faros. Aquello le decidió. Pasó la otra pierna y permaneció tambaleándose en el estrecho saliente, sintiendo el azote...
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