El cangrejo violinista

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  • Publicado : 28 de diciembre de 2011
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El cangrejo violinista

Por la lengua lamida una y mil veces paseo mi alargada sombra, lamiendo lo que del día ha quedado. Observo observado, una y mil veces desde la arena jugosa, chorreante, un emboscado ejército con sus quelas cual bandera, como fantasmales presencias que acompañaran “molto vivace”, en sinfónica burla, un deambular errático de pensamientos leves. La bajamar misericordiosa,como siempre ha traído sus regalos esparcidos aquí y allá; sin echar cuenta: Eh!, hombres, ¿es que no seréis agradecidos? Vida, afloraciones, detritos y restos de vidas pasadas ahora muertas, muerte. Muerte de vidas vividas vívidamente, vida a partir de la muerte, banquete servido sobre bancos de cieno de lo que ha muerto en poema de muerte, sobre el lodo. “… en todo” ¿A esto es a lo que he venido:a escuchar tu poema que es tan mío como tuyo, como de nadie, como un sol, como este sol solitario que se aferra a las barcazas ahora apagadas? Mira tu sol. El sol que solías beber orillado frente a la vastedad oceánica ante ti desplegada. Míralo hoy desangrarse, Titán herido, sobre las aguas que tú gozaste primero, como un hermano mayor, preguntándote también que a qué habías venido. Mira estepoema de aguas cambiantes, esta confluencia de aguas, dulce y salada, que se tocan pero no se traspasan, como nosotros fluimos sin traspasarnos atrincherados entre el tú y el yo. ¡Qué tristeza tan grande, vivir aún en los pronombres! En estas aguas antiguas sembradas de caracolas, de prodigios, de lo profundamente ignorado, el Verbo aún reverbera a quien lo quiera escuchar reverente. (Sé…). Se oyeun grito oscuro en el fondo luchando por abrirse paso, alarido tras alarido. (Sé…) en poema de vida, en eclosión de mundos de agua sumergidos hondamente. (Sé…), antes de toda agua, antes de toda tierra, antes de toda muerte primera. Y he aquí el milagro asombroso, el signo claro, el decreto inquebrantable: un niño nace llorando, bermellón, coloso desplegado. Suspendido en el aire inhala su primerabocanada. Mana espumosa la sangre de un cordero degollado sobre el suelo, caliente aún, exhalando confuso su último hálito de vida degollada. Extinción insondable de la pleamar divina. Pleamar penetrante de velos inundados, de vida directa ya a su fin prescrito. En cada frente, en cada aliento, en cada pulso ondea breve el cuchillo de filos fríos, el caduceo sagrado que hiere de vida ardiente loque nace ya hacia la muerte fría. Y todo este fragor de espuma está ahí mismo, frente a estas casas encaladas de sol, de sal, sencillas e intemporales. Se representa ante ellas incesante, el drama cotidiano de la Vida verdadera, inaprensible, y yo, como antes tú, hermano mío, me siento perdido: espectador ajeno, perplejo, como un adámico turista en su primer día de residencia en la tierra, tan enmedio de ninguna parte como en medio de mi Tú aleas. Adiós tropel de tenazas, -Adióoooooooos! giran mis manos al aire como aspas de molino encantado, agigantadas de repente, manchegas. Y el eco desde la arena, me saluda siempre raudo, alerta, con sus diminutas manos de cal bermeja. Guardaré mi lápiz bien al fondo, no sea que tu poético encuentro

enturbie aún de rencor su memoria cicatera. Notemáis otra cosa de mí de momento que mi torpeza, o la envidia del alma errante, del que ya no tiene casa, ni nombre, ni poema. Adiós casas blancas, gregarias de sinfónica silueta; quisiera dejar atrás faros altos como lunas, como naves, como velas, grandes como preguntas de humo blanco que se elevara sin rumbo, sin respuesta. Nuevo mundo. Gran palabra que suena a exotérica promesa mientras cruza lamarisma un verde anhelo de menta: son los pinos que se asoman por la húmeda vereda. Pinta, Niña, Santa Maria, -Adióoooooooos! Carabelas de ilusión, vuestro timón va dejando estelas de letra muerta por los mares doctrinales. Mi sombra os va saludando amarrada a la escollera, con un pañuelito blanco para enjugarse las penas. Pero a veces, este consuelo mío me resulta tan querido, tan necesario…...
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