El club limonada

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l se sentó a mi lado y acarició mi cabeza. Mis ojos estaban tan hinchados que cualquiera me habría confundido con una prima hermana de Bart Simpson. Yo quería decirle que no era necesario, que yo ya sabía, que no se preocupara por mí, total… él mismo me había repetido que cada uno debe aprender a resolver sus rollos, y eso, precisamente, era lo que yo estaba intentando hacer. —Ahora teparece terrible, María, pero cuando pase el tiempo y lo mires con distancia descubrirás que no era para tanto... ¡Te lo doy firmado! —Ay papá, no estoy de humor para charlas de motivación. Te agradezco pero hoy no tengo cabeza, hoy es mi día mundial del limón y eso no lo cambia nadie. Por cierto, ¿has ido al médico? ¿Sigues con dolor de garganta? —No he ido al médico pero no te preocupes, estoy tomandolimonada con miel y ya me siento mejor. ¡Nada como los remedios naturales!
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Me dio un beso en la frente y se dirigió a la puerta de mi habitación. —Papá. —Dime. —¿De verdad crees que llegará el día en que esto pase? —Estoy seguro de eso, la herida sanará… La amistad lo cura todo. La amistad es una gran taza de limonada con miel. Antes deapagar la luz y cerrar la puerta, sonrió, me guiñó un ojo y repitió su frase preferida: —¡Ya lo verás! ***

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Siempre he envidiado a las personas que encuentran un billete en el bolsillo de un pantalón que no habían usado algún tiempo. Parecería que el billete las estaba aguardando en secreto, como en un acto de magia, para regalarles unafelicidad inesperada. Yo lo único que he encontrado, sorpresivamente, en el bolsillo de un pantalón es un montón de migas de alguna antigua galleta devorada a medias en el cine. De igual manera, siempre he envidiado a la gente que encuentra, casi sin proponérselo, a su media naranja. En mis catorce años, mi historial amoroso ha resultado poco amable, yo solo he podido encontrar medios limones… ácidos yamargos. Eso me llevó a ser una de las fundadoras de El Club Limonada. El club llegó a tener solo tres socios. Los justos y necesarios para conformar la directiva: presidenta, vicepresidente y secretaria. Alejandra pidió la presidencia, dijo que la merecía, que nadie en el mundo había vivido historias de amor más ácidas que las suyas. Que sus medios limones habían sido los peores y que, si fuerareal aquello de los cuernos, ella habría dejado de llamarse Alejandra para pasar, directamente, a llamarse Rodolfo el reno. También Juancho dijo que la presidencia la merecía él, porque si bien nunca le habían puesto los cuernos, él llevaba el récord absoluto de negativas.
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Desde los doce hasta los catorce años había desarrollado con totaldeterminación una estrategia, tipo consulta popular, en la que esperaba conseguir el ansiado «sí». Al principio y con optimismo desbordante, se declaró a todas las chicas lindas del colegio: a la señorita Deportes, a la señorita Simpatía, a la Confraternidad, a la Estrellita de Navidad, a la reina de Carnaval y a la miss Teen. Luego del fracaso en este intento, eligió otro gremio, el de las buenasestudiantes, se declaró entonces a la presidenta del Consejo Estudiantil, a la abanderada de la primaria y a la ganadora del concurso de Física… tampoco le fue bien. Entonces creyó que, en un tercer grupo, las cosas podrían cambiar definitivamente, se orientó a las feas con personalidad; fue así como se declaró a tres grandotas del equipo de tae kwon do, a una a la que le decían Lagartija SanRomán y hasta a la hija del inspector que tenía el mismo bigote que su padre, y todas, en su momento, le respondieron que no. Con Juancho nadie se había tomado la molestia de usar la frase trillada «Mmm, no sé, déjame pensar, te aviso el jueves», qué va, a él de plano le decían «¡No!». Juancho cedió la presidencia a Alejandra y dijo que él aceptaría cualquier dignidad menos la de secretario, odiaba...
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