El color del deseo

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Música para el amor
(El color del deseo)
Emma Darcy

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Música para el amor (1993)
En Harmex: El color del deseo
Título Original: The colour of desire
Editorial: Harlequín Ibérica
Sello / Colección: Bianca 621
Género: Contemporáneo
Protagonistas: Morgan Llewellyn y Kathleen Mavourney
Argumento:

—La mejor solución es reunirlos a ambos y dejar que él se encargue de ti.Después del accidente, Kathleen sabía muy bien que sus sueños de una carrera como cantante terminaron… Entonces, ¿por qué Sor Cecily se esforzaba en relacionarla con Morgan Llewellyn, el compositor de fama mundial? Sobre todo cuando Morgan aclaró que no quería tener una protegida, y menos una lisiada. Pero tenía que sacar el máximo provecho del acuerdo y muy pronto Kathleen descubrió que estaba enamoradade ese hombre y de su música…

Capítulo 1
—Vamos, Kathleen. Ya ha llegado el coche y no hay tiempo que perder. Kathleen Mavourney dejó a un lado las partituras que había estado revisando y cogió su bolso. El tono autoritario de la hermana la hizo obedecer de inmediato.

—¿A dónde vamos? —preguntó Kathleen con curiosidad, pues la monja había estado muy tensa toda la mañana.—Eso no importa —replicó la hermana Cecily. Cogió a Kathleen del brazo y la llevó por el pasillo que unía el ala de música con el convento.

Kathleen guardó silencio. La tensión de la religiosa no invitaba a hacer preguntas, el misterio se explicaría pronto.

—¿Va a tocar en alguna parte, hermana? Kathleen no pudo contener su curiosidad, al ver que la hermana Cecily cogía el estuche delviolín.

Sin embargo la anciana monja sólo miró a Kathleen con decisión y la empujó fuera. Kathleen se quedó boquiabierta. Detrás de las rejas del convento había un Rolls-Royce negro y un chófer, parado junto a la puerta.

Cuando el coche se alejó del convento, Kathleen miró con curiosidad a la monja, sus mejillas estaban sonrosadas y sus ojos verdes brillaban de satisfacción detrás desus anteojos.

—Todo está bien, querida —la anciana palmeó la mano de Kathleen—. No te he dicho nada hasta ahora porque temía que él no cumpliera su palabra; pero lo ha hecho y ahora todo depende de ti.

—Hermana, me está hablando en chino —Kathleen estaba confundida—. ¿Qué depende de mí? ¿De quién es este coche? ¿Y a dónde va…?

—Todo esto se trata de poder, Kathleen —sonrió lamonja—. De poder e influencia. He sembrado unas cuantas semillas y hoy veremos los frutos. Vamos a una audición. Cantarás L'Absence y yo te acompañaré al violín, como hemos practicado. Y te escucharán como mereces.

Kathleen sintió un nudo en la garganta. Miró con horror a la monja, demasiado impresionada para declarar la horrible verdad que hacía que cualquier audición fuera inútil. Además,la hermana Cecily conocía esa verdad… Cómo podía ignorarla ahora…

—Kathleen, ya no puedo enseñarte más. Ya sabes más que yo —los ojos de la hermana Cecily se encendieron con un brillo de desesperación y decisión. Apretó la mano de la joven—. Ésta es la única oportunidad que te puedo dar. Debes aprovecharla, querida. No recibirás otra más.

—Hermana, sabe que es un sueño imposible —dijoKathleen con voz apagada—. Ha sido muy amable en seguir… dándome clases. Pero ya sabe qué dijeron los médicos. No tiene sentido…

—Sí lo tiene —se enojó la monja—. No debes rendirte jamás, Kathleen. Toda mi vida he ansiado la perfección. No me he conformado con menos. No te conformes tú con menos tampoco. Todavía tienes mucho que aprender. ¡Y debes hacerlo! Aunque nadie pueda llegar aoírte, debes luchar por obtener la perfección. De todas las alumnas que he tenido, muy pocas tienen talento. Tú eres una de ellas. No me desilusiones Kathleen, no me hagas perder la fe que tengo en ti —agregó, suavizando la voz.

Los ojos de Kathleen se llenaron de lágrimas y la joven se volvió a mirar por la ventana. Luchaba por hacer frente a su propia desilusión. Ahora, sólo podía enseñar...
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