El coronel no tiene quien le escriba

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  • Publicado : 6 de febrero de 2010
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El coronel no tiene quien le escriba

Iván Dumont / 11675012

Un café con olor a tristeza marca el inicio de aquella mañana en la que, como en muchas otras, el coronel logró sobrevivir a la desesperanza. Hay quienes como él y su esposa, pasan la vida esperando que algo bueno suceda. Sin importar cuánto tiempo transcurra, la idea de que la salida al oscuro túnel de la pobreza que atraviesaestá muy cercana, siempre es recurrente.

El asma de su compañera se ha convertido en un fiel testigo de cada minuto que pasan juntos. Él y su mujer han perdido hace poco a su único hijo quien fuera asesinado por distribuir información clandestina en la gallera. Con esta muerte, no solo perdieron a su hijo sino también el único sustento económico que tenían. Cada día la situación se hace másdifícil, tanto así, que el coronel ya se haya convertido en un ser de emociones sistematizadas y controladas, al punto de que ya ni el hambre da al traste con la voluntad de ir cada viernes, desde hace 15 años, a la oficina de correo, con la esperanza en los ojos, de encontrar en su casillero la carta de la pensión prometida por el gobierno al finalizar su participación en la guerra civil. Pero como ya escostumbre, la ansiada misiva no termina de llegar. Lo único que si parece llegar puntual, tan certero como el clarín que anuncia el toque de queda en el pueblo, es ese ardor en las tripas que trae consigo el mensaje de que octubre ya se ha instalado en sus retinas.

Las calles están revueltas, desde hace mucho tiempo no había un muerto natural en el pueblo. Dar el pésame a la familia del músicoes un gesto que ni la copiosa lluvia puede anular, por lo que el coronel se dispone a bajar a la plaza donde las pompas fúnebres esperan para el entierro. Este es un pueblo en blanco y negro, lo único que altera la gama cromática es el opulento plumaje de un gallo de pelea, herencia de su hijo Agustín. Todos dicen que es el mejor gallo del departamento, aunque la esposa del coronel no entiendeque le ven al animal porque, en su criterio, ese gallo le parece muy feo, un verdadero fenómeno porque “tiene la cabeza muy chiquita para las patas”, dijo la mujer quien se opone a seguir conservándolo, sin embargo, el coronel se muestra firme, lo cuida y lo protege porque sabe que ese animal representa la esperanza, no solo de él, sino de todo pueblo.

Una vez más es viernes, nuevamente todas lasexpectativas se centran en la carta que ha de llegar. Su espíritu se paraliza. El pulso se acelera, los ojos se cristalizan de solo imaginar que esta vez, la carta si estará esperando por él, archivada en su casillero… Pero una vez más, el estante yace vacío. Es justo el instante en el que el administrador le dice al coronel las palabras más lapidarias que haya escuchado, pero que justificaban elhecho de que la carta nunca llegase: “coronel, usted no tiene quien le escriba”.

La presión económica y los constantes reclamos de sus mujer le tienen las vísceras enardecidas. Sin embargo, el coronel, siguiendo el consejo de su esposa, decide cambiar de abogado y así lo hace constar escribiendo una carta donde oficializa su voluntad.

Sus cuerpos se pasean vestidos de harapos. Los zapatosdel coronel, llenos de barro, dejan ver cuán gastada están las ilusiones. La comida se acaba, no así sus quimeras. El hambre les consume. Continúa lloviendo. El asma sigue agobiando la humanidad de su mujer quien ese 2 de noviembre le lleva flores a la tumba de su hijo. Este día gris, no amilana la voluntad del coronel quien prefiere sacrificar su comida y la de su esposa para darle de comer algallo. Al final, los compañeros de Agustín se encargaron de seguir alimentando ese animal.

En contraste a las miserias del coronel, Don Sabas, un pata en el suelo que se hizo millonario, no ahorra palabras para recomendarle que venda el gallo y que por esa acción podría recibir hasta novecientos pesos…el coronel sintió el relinchar de sus tripas de sólo imaginar la situación…En sus planes, esa...
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