El cuerpo de los condenados

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  • Publicado : 8 de noviembre de 2011
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Fines del siglo XVIII y principios del XIX: Transformación en la economía del poder punitivo. Desaparición de un estilo punitivo: el suplicio. Época de innumerables proyectos de reforma; nueva teoría de la ley y del delito, nueva justificación moral o política del derecho a castigar, redacción de los códigos modernos, etc. La desaparición de los suplicios, de esta forma de castigo, se haatribuido a una “humanización de las penas” pero el autor se alza en contra de esta tesis. Sostiene que los castigos menos inmediatamente físicos y la discreción en el arte de hacer sufrir junto con otros cambios es producto de reordenamientos más profundos. En esta transformación han intervenido dos procesos:
1-) la desaparición del espectáculo punitivo: la ceremonia de la pena tiende a entrar en lassombras para no ser mas que un acto de administración o procedimiento. Esto lleva consigo varias consecuencias; el castigo abandona el dominio de la percepción casi cotidiana para entrar en el de la conciencia abstracta (es la certidumbre a ser castigado y no ya el teatro abominable lo que debe apartar el crimen, la mecánica ejemplar del castigo cambia sus engranajes), la justicia no toma sobre sípúblicamente la parte de violencia vinculada a la ejecución de las penas. Se da publicidad y luz a los debates y sentencias pero no a la ejecución que tiende a convertirse en un sector autónomo, al mismo tiempo en que se da esta distinción administrativa opera una denegación teórica que sostiene que lo esencial de la pena que infringen los jueces no es para castigar sino para “corregir”, reformar,curar, es decir que serviría como una técnica de mejoramiento. Sostiene Foucault que hay en la justicia moderna una vergüenza de castigar.
2-) el relajamiento de la acción sobre el cuerpo del delincuente: desaparece el cuerpo como blanco mayor de la represión penal. Aunque la prisión, la reclusión, los trabajos forzados, la deportación entre otras, son penas “físicas” y recaen sobre el cuerpo, larelación de éste con el castigo no es la misma que la que se da en los suplicios. El cuerpo se encuentra aquí en situación de instrumento o de intermediario, si se interviene sobre él es para privar al individuo de una libertad considerada a la vez como un derecho y un bien. El sufrimiento físico, el dolor sobre el cuerpo mismo no son ya elementos constitutivos de la pena. El castigo ha pasado deun arte de las sensaciones insoportables a una economía de los derechos suspendidos. Como efecto o consecuencia de este cambio o nueva modalidad de ejercer el castigo los técnicos (médicos, vigilantes, psiquiatras, educadores, capellanes) relevan de su cargo a los verdugos, garantizando que el cuerpo y el dolor no son los objetivos últimos de la acción punitiva. Ejemplo de ello es que hoy unmédico debe vigilar la salud de un condenado a muerte. Ha tomado como objeto principal la pérdida de un bien o un derecho. A la expiación que causa estragos en el cuerpo debe sucederle un castigo que actúa en profundidad sobre el corazón, el pensamiento, la voluntad, las disposiciones del hombre. El objeto de la operación punitiva se ha transformado ya no es el cuerpo sino el alma. Bajo el nombre dedelito o crímenes se sigue juzgando objetos jurídicos definidos por el código pero se juzga a la vez pasiones, instintos, anomalías, inadaptaciones. Son estas sombras detrás de los elementos de la causa las efectivamente juzgadas y castigadas. Son juzgadas por el juego de todas las nociones que han circulado entre medicina y jurisprudencia desde el siglo XIX y con el pretexto de explicar el acto sonmodos de calificar a un individuo. La economía interna de las penas esta destinada no solo a sancionar la infracción sino a controlar al individuo, a neutralizar su estado peligroso.
El presente estudio obedece a 4 reglas generales: 1-) no centrar el estudio de los mecanismo punitivos en sus efectos represivos, sino reincorporarlos a toda la serie de los efectos punitivos que pueden inducir....
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