El cuerpo tiene sus razones auto cura y anti gimnasia

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  • Publicado : 7 de diciembre de 2011
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El cuerpo tiene sus razones Auto cura y anti gimnasia
Therese Bertherat - Carol Bernstein

En este momento, en el lugar preciso en que u. se encuentra, hay una casa que lleva su nombre. Ud. Es su único propietario, pero hace mucho tiempo que ha perdido las llaves. Por eso permanece fuera y no conoce más que la fachada. No vive en ella. Esa casa, albergue de sus recuerdos más olvidados, másrechazados, es su cuerpo.“Si las paredes oyesen…” En la casa que es su cuerpo, sí oyen. Las paredes que lo han oído todo y no olvidado nada son sus músculos. En el envaramiento, en las crispaciones, en la debilidad y en los dolores de los músculos de la espalda, del cuello, de las piernas, delos brazos, y también en los de la cara y en los del sexo, se revela toda su historia, desde el nacimientohasta el día de hoy. Sin siquiera darse cuenta, desde el primer mes de vida reaccionó a las presiones familiares, sociales, morales. “Ponte así, o asá. No toques eso. No te toques. Pórtate bien. ¡Pero, vamos, muévete! Date prisa. ¿A dónde vas tan de prisa…?” Confundido, se plegaba a todo como podía. Para conformarse, tuvo que deformarse. Su verdadero cuerpo, naturalmente armonioso, dinámico, alegre,se vio sustituido por un cuerpo extraño al que acepta mal, que en el fondo de sí rechaza.“Es la vida –dice-. ¡Qué le vamos a hacer!” Pues yo le digo que sí, que se puede hacer algo y que sólo ud. Puede hacerlo. Aún no es demasiado tarde para librarse de las programación del pasado, para hacerse cargo del propio cuerpo, para descubrir posibilidades todavía insospechadas. Existir significa nacercontinuamente. Pero, cuántos hay que se dejan morir un poco cada día, integrándose tan bien a las estructuras de la vida contemporánea que pierden su vida al perderse de vista a sí mismos? Dejamos a los médicos, psiquiatras, a los arquitectos, a los políticos, patronos, esposos, amantes, a nuestros hijos el cuidado de nuestra salud, nuestro bienestar, nuestra seguridad, nuestros placeres. Confiamosla responsabilidad de nuestra vida, de nuestro cuerpo a los otros, a veces a personas que no reclaman esa responsabilidad, que les abruma, y con frecuencia a quienes forman parte de instituciones cuyo primer objetivo consiste en tranquilizarnos y, en consecuencia, reprimirnos. (Y cuántas personas de toda edad existen cuyo cuerpo pertenece todavía a sus padres? Hijos sumisos, esperan en vano a lolargo de su vida el permiso para vivirla. Menores psicológicamente, se prohíben incluso del espectáculo de la vida de los demás, lo que no les impide convertirse en sus censores más estrictos.) Al renunciar a la autonomía, abdicamos de nuestra soberanía individual. Pertenecemos así a los poderes, a los seres que nos han recuperado. Reivindicamos tanto la libertad precisamente porque nos sentimosesclavos; y los más lúcidos nos reconocemos como esclavos-cómplices. ¿Y cómo podría ocurrir de otro modo puesto que ni siquiera somos dueños de nuestra primera casa, la casa de nuestro cuerpo?...
En este libro, uno de los más exitosos de la autora, se exponen los métodos naturales apropiados para quienes consideran que el cuerpo es una unidad indisoluble, y se proponen también ejercicios quedesarrollan la inteligencia muscular y exigen una gran agilidad mental

Capítulo 1 LA CASA DEL CALLEJÓN
Hasta aquel día, yo había vivido como una vagabunda. Nunca había tenido un hogar, un lugar fijo. Me había casado con otra alma errante, un estudiante de medicina. Juntos habíamos efectuado la clásica gira de las habitaciones abuhardilladas, de las habitaciones asignadas a los internos en diversoshospitales. Ahora teníamos derecho a un apartamento oficial en los alrededores de París, en el que resultaba imposible pintar una pared sin la autorización expresa de la Administración francesa. Pensábamos mudarnos al terminar las vacaciones, volver a París e instalarnos por fin en la ciudad. Habitar en una casa que fuese mía... Más que deseo, sentía una necesidad urgente. Y sabía que, para...
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