El cuy emperador

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  • Publicado : 29 de noviembre de 2010
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EL CAZADOR Y EL CUY EMPERADOR

En Catambuco, como sabes muy bien, el emperador es un Cuy, y cuyes son todos los roedores que habitan en este lugar. Hace ya muchos años de lo que voy a contar, mas por eso precisamente vale la pena que lo oigan, antes de que la historia se haya olvidado.
Este Cuy Emperador era el más fino del mundo entero, todo él del más delicado pelambre. Todo en él era tanprecioso y suave, que había que ir con mucho cuidado antes de tocarlo. El criadero donde vivía estaba lleno de flores maravillosas, y de las más bellas colgaban campanillas de concentrado que aromatizaban para que todos los súbditos cuyes se antojaran de este exquisito alimento y ninguno pudiera pasar de largo sin probar de estas. Sí, en el criadero imperial todo estaba muy bien pensado, y era tanextenso que el propio Cuy emperador no tenía idea de dónde terminaba. Si seguías andando, te encontrabas en el bosque más espléndido que quepa imaginar, lleno de altos pastos, deliciosas verduras y dulces frutas. Aquel bosque llegaba hasta la majestuosa cordillera de los Andes; diversos cazadores podían cazar por todo el lugar, y allí vivía uno de ellos que hostigaba intensamente, que incluso lospobres súbditos cuyes, a pesar de sus muchas ocupaciones, cuando por la noche salían a alimentarse, se detenían a esconderse de sus persecuciones.
-¡Dios santo, qué miedo! -exclamaban; pero luego tenían que atender a sus necesidades por comer, olvidarse del cazador hasta la noche siguiente, en que, al llegar de nuevo al lugar, repetían-: ¡Dios santo, qué miedo!
De todos los pueblos llegabancazadores al corregimiento imperial, y admiraban el criadero y el bosque; pero en cuanto veían a los cuyes, exclamaban:
-¡Esto es lo mejor de todo! Que delicia…
De regreso a sus tierras los cazadores hablaban de él, y los zootecnistas y los agrónomos escribían libros y más libros acerca del corregimiento, del criadero y del bosque, pero sin olvidarse nunca del delicioso sabor del cuy, al queponían por las nubes; y los poetas componían inspiradísimos poemas sobre el cuy que habitaban en el bosque, junto a la cordillera de los Andes.
Aquellos libros se difundieron por el mundo, y algunos llegaron a manos del Cuy Emperador. Se hallaba sentado en su sillón de pasto, leyendo y leyendo; de vez en cuando hacía con la cabeza un gesto de aprobación, pues le satisfacía leer aquellas magníficasdescripciones del corregimiento, de su criadero y del bosque. «Pero lo mejor de todo es el cuy», decía el libro.
« ¿Qué es esto? -pensó el Emperador-. ¿El cuy? Jamás he oído hablar de mí. ¿Es posible que haya personas que quieran acabar con nosotros y mi imperio, y precisamente en mi criadero? Nadie me ha informado. ¡Está mal que uno tenga que enterarse de semejantes cosas por los libros!»
Ymandó llamar al mayordomo de palacio, un personaje tan importante, que cuando un cuy de rango inferior se atrevía a dirigirle la palabra o hacerle una pregunta, se limitaba a contestarle: «¡CUY!». Y esto no significaba nada.
-Según parece, hay aquí un cazador de lo más comelón, -dijo el Cuy Emperador -. Se dice que es lo más peligroso que existe en mi bosque; ¿por qué no se me ha informado de estehecho?
-Es la primera vez que oigo hablar de él -se justificó el mayordomo-. Nunca ha sido presentado en la Corte.
-Pues ordeno que acuda esta noche ante mi presencia -dijo el Cuy Emperador -. El mundo entero sabe lo que pasa, menos yo.
-Es la primera vez que oigo hablar de él -repitió el mayordomo-. Lo buscaré y lo encontraré.
¿Encontrarlo?, ¿dónde? El dignatario se cansó de subir y bajarescaleras y de recorrer salas y pasillos. Nadie de cuantos preguntó había oído hablar del cazador. Y el mayordomo, volviendo al Emperador, le dijo que se trataba de una de esas fábulas que suelen imprimirse en los libros.
-Vuestra Majestad Imperial no debe creer todo lo que se escribe; son fantasías y una cosa que llaman chisme negro.
-Pero el libro en que lo he leído me lo ha enviado el...
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