El Decameron La Tonsura Del Palafrenero

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Un palafrenero yace con la mujer del rey Agilulfo, de lo que Agilulfo sin decir nada se apercibe, lo encuentra y le corta el pelo; el tonsurado a todos los demás tonsura y así se salva de lo que le amenaza.
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Habiendo llegado el fin de la historia de Filostrato, con la que algunas veces se habían sonrojado un poco las señoras y algunas otras se habíanreído, plugo a la reina que Pampínea siguiese novelando; la cual, comenzando con sonriente gesto, dijo:
- Hay algunos tan poco discretos al querer mostrar que conocen y sienten lo que no les conviene saber, que algunas veces con esto, al castigar las desapercibidas faltas de otros, creen que su vergüenza menguan cuando por el contrario la acrecientan infinitamente; y que esto es verdad, por medio desu contrario, mostrándoos la astucia de alguien quizá tenido por de menos valor que Masetto contra la prudencia de un valeroso rey, lindas señoras, entiendo que será demostrado por mí.
Agilulfo, rey de los longobardos, así como sus predecesores habían hecho, en Pavia, ciudad de la Lombardía, estableció la sede de su reino, habiendo tomado por mujer a Teudelinga, que había quedado viuda de Auttari,que también había sido rey de los longobardos, la cual era hermosísima mujer, muy sabía y honesta, pero desventurada en amores. Y estando por el valor y el juicio de este rey Agilulfo las cosas de los longobardos prósperas y en paz, sucedió que un palafrenero de dicha reina, hombre de vilísima condición por su nacimiento pero por otras cosas mucho mejor de lo que correspondía a tal vil menester,y en su persona hermoso y alto como era el rey, se enamoró desmesuradamente de la reina; y porque su bajo estado no le quitaba la comprensión de que este amor suyo estaba fuera de toda conveniencia, como sabio, a nadie lo descubría, ni aun en la mirada se atrevía a descubrirlo. Y aunque sin ninguna esperanza viviese de poder agradarla nunca, se gloriaba consigo sin embargo de haber puesto suspensamientos en alta parte; y como quien todo ardía en amoroso fuego, diligentemente hacía, más que cualquier otro de sus compañeros, todas las cosas que debían agradar a la reina. Por lo que sucedía que la reina, cuando tenía que montar a caballo, con más gusto cabalgaba en el palafrén cuidado por éste que por algún otro; lo que, cuando sucedía, éste se lo tomaba como grandísimo favor, y nunca delestribo se le apartaba, teniéndose por feliz sólo con poder tocarle las ropas. Pero como vemos suceder con mucha frecuencia que cuanto disminuye la esperanza, tanto se hace mayor el amor, así sucedía con el pobre palafrenero, mientras dolorosísimo le era poder soportar el gran deseo tan ocultamente como lo hacía, no siendo ayudado por ninguna esperanza; y muchas veces, no pudiendo desligarse de esteamor, deliberó morir.
Y pensando de este modo, tomó el partido de querer recibir esta muerte por alguna cosa por la que le pareciese que moría por el amor que a la reina había tenido y tenía; y esta cosa se propuso que fuera tal que en ella tentase la fortuna de poder en todo o en parte conseguir su deseo. Y no se dio a decir palabras a la reina o por cartas hacerle saber su amor, que sabía queen vano diría o escribiría, sino a querer probar si con astucia podría acostarse con la reina; y no otra astucia ni vía había sino encontrar el modo de que, como si fuese el rey, que sabía que no se acostaba con ella de continuo, pudiera llegar a ella y entrar en su cámara. Por lo que, para ver en qué manera y qué hábito el rey, cuando iba a estar con ella, iba, muchas veces por la noche en unagran sala del palacio, que estaba entre la cámara del rey y de la reina, se escondió; y una noche entre otras, vio al rey salir de su cámara envuelto en un gran manto y tener en una mano una pequeña antorcha encendida y en la otra una varita, e ir a la cámara de la reina y, sin decir nada, golpear una vez o dos la puerta de la cámara con aquella varita, e incontinenti serle abierto y quitarle de...
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