El determinismo según democrito

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AZAR, NATURALEZA Y ARTE EN LOS ATOMISTAS Y EN PLATÓN
MARCELINO RODRÍGUEZ

This paper aims to analyze the idea of randomness in Greek philosophy since Empedocle to Plato to show determinism as unavoidable companion of most deterministic doctrines. Despite their adherence to determinism, even Plato and Aristotle introduce randomness to account for the various forms of reality, following soEmpedocle and the atomists. There are as many contentions for randomness as for necessity in Greek and Latin thought.

1. Introducción. Pocos temas filosóficos resultan tan enigmáticos como el del azar. Demócrito de Abdera, Empédocles, Platón, Aristóteles, Epicuro, Lucrecio, Crisipo, Cicerón y muchos otros grandes filósofos o divulgadores de la filosofía han considerado necesario pronunciarse acercade la existencia, naturaleza y función del azar en el mundo material o físico, así como en el más específico del hombre y de sus creaciones artísticas (desde las meramente estéticas hasta las morales, religiosas, políticas, etc.). Aunque, inicialmente, en algunos pensadores presocráticos (atomistas y Empédocles principalmente) el azar fue introducido para dar razón de la formación del mundo y delas regularidades y fallas que se observaban en la experiencia, inmediatamente se desvió hacia la interioridad de la conducta y de la conciencia, hacia el plano moral o religioso. Esta declinación no sólo es imputable a los epicúreos, como suele decirse, sino que la hallamos en la tragedia griega, en Platón (que, en las Leyes, se atreve a decir que el azar lo regula todo), incluso en Aristóteles,que, tras las huellas de Platón, comparte, en cierto modo, la opinión de aquellos que consideran el azar como algo divino y misterioso a lo que, según había manifestado Platón1 se rendía culto bajo la
1

Platón, Leyes, 709b; Timeo, 25e; República, 592a.
1997 (30), 21-70 21

Anuario Filosófico,

c 2 0 Sr c d Pbcc ns ea n e i d e aa a 0 8 e io e ulai e d lU i rd d N vr vi i o v sa r MARCELINO RODRÍGUEZ

invocación de Tyche (la Fortuna de los romanos). Las fronteras entre el mundo de la conciencia y el de la realidad material siempre han sido, y aún lo son, muy borrosas, en el caso de que reconozcamos su existencia. Esta puede ser la razón de que en el pensamiento de un autor como Demócrito, por ejemplo, si se le considera como un determinista absoluto, como parece que sedesprende de la mayoría de los fragmentos y testimonios antiguos, no encontremos el modo de conciliar su física con su moral. Tampoco se ve con claridad -esa es al menos la opinión de Plotino {De Providentiá) respecto del azar de los atomistascómo (el azar) pueda dar razón del orden en el plano natural o moral. Si se sostiene que todo está absolutamente determinado, ¿también lo está la conducta humana?En ese caso ¿qué razón hay para que Demócrito trate de establecer el modelo de conducta que nos propone en sus abundantes fragmentos morales? Veremos que Aristóteles, probablemente por razones sólo válidas desde su propio sistema, le reprochaba ser inconsecuente al admitir la existencia del movimiento eterno sin señalar la causa o razón por la que se produce ni indicar su naturaleza originaria. Nose piense, sin embargo, que Platón o Aristóteles tienen más éxito en sus análisis acerca de la naturaleza del azar. Tendremos ocasión más adelante de tratar con detenimiento lo que aquí y ahora sólo queremos insinuar con el fin de situarnos ante el problema que pretendemos tratar. Hemos de señalar, en primer lugar, que hay una gran confusión terminológica y conceptual en el uso del vocabularioutilizado en esta discusión acerca del determinismo e indeterminismo; de modo que esa radical contraposición que los usos lingüísticos han establecido entre los diversos significados que se le atribuyen al azar y a la necesidad, no siempre ha sido correctamente expresada y definida en el mundo grecolatino ni en el nuestro. Bajo el nombre de azar se esconde a menudo el rechazo de un determinismo...
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