El dilema del prisionero

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LA ÉTICA EN LA ECONOMÍA O EL ABSURDO DEL DILEMA DEL PRISIONERO.
José Manuel Sánchez Santos. (santos67@udc.es). Depto. Economía Aplicada I, Universidade de A Coruña José Atilano Pena López. (atilano@udc.es). Depto. Economía Aplicada I, Universidade de A Coruña

1.

INTRODUCCIÓN:

ELECCIONES

ETICAS

Y

RACIONALIDAD

ECONOMICA

En cierto modo, puede afirmarse que la teoríaeconómica convencional ha esquivado el problema de la racionalidad atribuyendo las conductas a preferencias y gustos de los agentes económicos que tratan de conseguir maximizar una función de utilidad, sin cuestionarse la configuración de esas preferencias. Dichas preferencias son consideradas objeto de estudio propio de las ciencias sociales “blandas” (psicología, sociología e incluso antropología),cuando la realidad es que no se puede obviar que hechos como la socialización, las costumbres, la imitación, la

convenciones, la educación, la vinculación grupal..., son determinantes claves de aquéllas y por extensión de los comportamientos, incluidos los económicos1 . En 1976 A. K. Sen lanzaba un cuestionamiento a todo el inmenso constructo académico neoclásico con el artículo que titulaba “Losestúpidos racionales: una c rítica de los fundamentos conductuales de la Teoría Económica”. Sin duda alguna estaba

poniendo el dedo en la llaga en lo referente a las debilidades de la ciencia económica.

El homo oeconomicus que se ha ido forjando como trasfondo de la teoría es una visión simplificadora del hombre como ser racional, en el sentido instrumental.

1

L. MARTÍNEZ DE VELASCO yJ.M. MARTÍNEZ HERNÁNDEZ, La casa de cristal, hacia una subversión normativa de la economía, Madrid, Fundamentos, 1994, pgs. 61 y ss. Puede ser interesante en el mismo sentido la clásica cobra de O. HIRSCHMAN, Interés privado y acción pública, F.C.E, México, 1986, pgs. 28 y ss.

1

Se trata de un miope-egoísta-maximizador de beneficio, es decir, un sujeto centrado en la satisfacción de suspreferencias cualesquiera que sean y cuya función de utilidad sólo viene determinada por sus satisfacciones directas. Partir del supuesto de que todo individuo actúa sólo por interés egoísta, puede ser una simplificación útil para facilitar la elaboración de un modelo, pero cuestiona la validez de las conclusiones de cualquier desarrollo derivado de esta base.

En este sentido cabría pensar que lorealmente sorprendente es que esta cuestionable antropología del hombre egoísta haya permanecido más o menos intacta en la tradición de pensamiento que a la postre se ha acabado erigiendo en el eje vertebrador de la denominada main stream de la metodología del análisis económico.

Distanciándose de planteamientos tan simples como el mencionado, autores como A.Sen se proponen analizar la existenciade otros principios elementales de comportamiento no calificables como egoístas. Este sería el caso concretamente de la simpatía2 y el compromiso. El primero hace referencia a que la situación de los demás está afectando directamente a mi propio bienestar o lo que es lo mismo, mi función de utilidad no es independiente de las funciones de utilidad de los demás sino que pueden existirexternalidades positivas o negativas. Por su parte, el término compromiso alude al hecho de que en virtud de categorías morales los sujetos pueden optar por tomar decisiones que objetivamente les reportan menor utilidad que otras posibles3 .

Este caso tiene especial interés en las actuaciones conforme al “deber”, el cual una vez violado puede generar remordimiento, pero la actuación conforme al deber esdecidida al margen de esa situación futura. Este último tipo de comportamiento pone claramente en entredicho los supuestos que están detrás de la validez del modelo neoclásico. Es decir, la exclusión de las ya aludidas nociones de simpatía y

2

La traducción del término sympathy, considerando el uso habitual castellano alude más a lo que denominaríamos empatía. El estudio de esta noción...
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